viernes, 25 de febrero de 2011

Al borde del abismo

Uno


Este iba a ser un blog que relatara todas mis aventuras por el mundo. Una especie de sucesor del blog que intenté tener mientras estuve en Alemania. Un pobre blog que vio la luz por unos dos o tres días antes de que yo sucumbiera al pánico escénico que me da escribirle a un colectivo invisible e inconmensurable.
Vamos a ver cuanto dura este.
Tal vez deberían incluir los blogs en la lista de cosas que hacer para saber si se está preparado para tener hijos: a)cómprese una planta; b) si la planta sobrevive, cómprese una mascota; c) si la mascota sobrevive, hágase un blog; d) si el blog sobrevive, puede tener hijos. Felicidades.


Por suerte no estoy tratando de tener hijos.




Dos


La vuelta de tuerca.
Como dije, este iba a ser un blog que relatara mis aventuras por el mundo. Pero ya no. Ahora va a ser un blog que relate la vida desde el abismo en el que me encuentro. Y la ciudad en la que estaré este año (y quién sabe cuanto tiempo más): Santiago del Nuevo Extremo.
¿Qué es lo que pasó entre mis deseos europeos y mi realidad latinoamericana este año? Burocracia. Mi título se demora más de lo necesario bla bla bla no puedo postular a becas sin título ni carta de aceptación bla bla bla. En realidad, vale tan poco la pena y me da tanta lata explicar todo, que asumamos que todos conocemos mis circunstancias a priori.


El abismo.
Dícese del estado simbólico de un/a joven estudiante recién egresado de la universidad, que ve como ya terminó la parte de su vida designada por otros (ninguno de mis amigos eligió libremente ir a la universidad, simplemente no tuvimos otra opción) y se enfrenta al dantesco abismo llamado "el resto de tu vida".


Yo tenía planes. Muchos planes a largo y corto plazo, que se vieron reducidos a dolores de cabeza y de guata en dos semanas. Por supuesto traté de salir de la situación digna y elegante, pensando qué hubiera hecho Grace Kelly si se cayera del trono.
Obviamente no me resultó tan bien porque estoy escribiendo un blog.


Así que ahora, me voy a limitar a contar las mismas aventuras que hubiera relatado desde allá, pero desde acá.


Un último souvenir del pasado, y pasamos al futuro.