lunes, 1 de octubre de 2012

Mid-twenties

Suena como Mid-summer night dream, pero no era así como lo estaba viviendo. A pesar de que tengo amigas mayores que yo a quienes admiro profundamente, que sobrevivieron la extraña barrera de los veinticinco, y aún se ven lolein, estilosas y encantadoras, a mi me estaba gustando no tanto esto de estar a medio camino de los innombrables.
De hecho no celebré mi cumpleaños en Junio, de hecho aún no lo celebro, aunque puede ser que -for the sake of drinks and presents and good company- haga un cumpleaños mid-octubre ya que es otoño declarado y en otoño pasando a invierno es mi cumple for real.

Vuelvo al punto. Los mid-twenties no me estaban gustando para nada cuando de pronto me di cuenta de cosas pequeñas pero maravillosas que le voy a adjudicar -por superstición o apología- a este particular momento de mi life-doing.

Ejemplo número uno: el queque de chocolate.
Cuando era chica mi mamá me enseñó a hacer queque de vainilla y queque de chocolate. Yo los hacía felices los sábados en la tarde. Pero siempre con mi mamá. Y si mi mamá no estaba entonces tenía que ir a su pieza y anotar la receta en un papelito que, acto seguido, perdía.
Esto se sucedió por los próximos diezytantos años de mi vida. Me acuerdo de llamarla desde alemania para conseguir la receta del glorioso queque de chocolate y anotarla en un papelito y perderla. De vuelta en chile me compré un libro en el que he anotado con afán y devoción de coleccionista las más variadas recetas (que rayan de lo útil a lo bizarro, como mi libro de cocina feérica), pero no la del queque de chocolate. Para esa seguía yendo a la pieza de mi mamá.
Y lo genial de esto es que mi mamá no tiene la receta siempre a mano, tampoco es que se la sepa de memoria, no. Cada vez que le pregunto saca la receta de la punta de su cabeza (sí, estoy pensando en inglés, lo siento). Cada vez inventa la receta de nuevo. Durante el transcurso de mi vida, posiblemente he hecho cientos de versiones distintas del queque de chocolate, recetas que mi mamá saca de su cabeza como si de un sombrero de copa se tratara, un poco desconcentrada, olvidadiza, revolviendo en su memoria hasta encontrar el ingrediente exacto que le faltaba decirme.
Y yo aplicada, obedecía la receta recién fabricada al pie de la letra, soñando con el día en que yo también fuera capaz de sacar ingredientes de la punta de mi cabeza-sombrero de copa.
Y hoy señoras y señores, lo hice.
En medio de un resfrío bien merecido me dio un antojo terrible de comer queque de chocolate (ojalá cubierto con nutella y espolvoreado con chips de chocolate).
Me metí en la cocina, me cercioré de al menos tener los ingredientes básicos para un queque (el queque de suela de zapato que mi tía una vez hizo sin huevos aún es un hito en la historia de la familia), y me puse a sacar el resto de los ingredientes, y los eché a un bowl sin siquiera medir las cantidades, porque mis manos ya aprendieron -les tomó veinticinco años!- a dosificar cantidades de acuerdo a la memoria y al amor y, por qué no decirlo, al nivel de antojo.
Así que ahora tengo un queque de chocolate con chips de chocolate en el horno, listo para ser cortado por la mitad y esparcido con una capa de nutella.

El queque de chocolate del sombrero de copa: les aviso si queda rico y gracias mami por los veinticinco años de paciencia.

martes, 11 de septiembre de 2012

La crisis de los misiles de la gorda

Todo era aventura. Casarse, irse a vivir al país de nunca jamás, fabricar plata como fuera, estudiar como locos y después pasarlo bien como locos, vivir en los cuarenta metros cuadrados más geniales y románticos y llenos de gente de Holanda.
Hasta que llegó la posibilidad de cambio, la amenaza de una vida con la que flirteábamos pero como para después (ese adverbio maravilloso que deja la potencia ahí, al ladito, para cuando quieras usarla).
Por un lado nos quejábamos de no tener plata ni siquiera para pagar los pasajes a la luna de miel -la estadía es gratis- nos quejábamos de correr entre el trabajo y el estudio y los amigos y lavar la ropa, nos quejábamos de no poder ir al restorán argentino a comer carne de verdad, nos quejábamos y hacíamos planes para ese futuro incierto llamado "cuando tengamos plata".
Cuando tengamos plata...
vamos a ir a Heidelberg y a Oldenuburg y a Bruselas
vamos a comprar la alfombra esa de Ikea que te gusta tanto
vamos a tener date nights como los gringos: cine y cena
vamos a conseguir la mesita y comer en el patio llueva o nieve
vas a pagar la matrícula del club de rugby
voy a pagar la matrícula del sportcentrum
.... se pueden hacer la idea, creo

Lunes 11am. Té con las amiguis.
Parece otro capítulo de "hoy en la vida de la gorda", pero en realidad es lo que hice ayer. Explico: mis clases de este semestre son los miércoles y jueves de 1 a 5pm, eso es todo. El resto de la semana libre para trabajar o estudiar ... o en su defecto tomar té con las amiguis. Y en realidad eso no me habría causado el menor shock si no fuera por el inminente cambio de vida que exprimentaríamos si Jérôme encuentra una pega en serio (una pega en serio es aquella de tiempo completo, corbata y chaqueta, con un sueldo superior al mínimo holandés de 1400 euros mensuales): los dos sabíamos que de ocurrir semejante escenario su tarea es trabajar y la mía estudiar por los dos y ocuparme más de la casa, es lógico y justo. Pero entonces, lunes a las 11 de la mañana, yo, Silvia y Dana tomando tecito y comiendo dulce de arroz. Cual es el trauma de la situación? Silvia es una vecina mexicana, vive con su marido también mexicano que termina su master o phd en algo. Ella es psicóloga, pero su visa no le permite trabajar, por lo que mayormente se ocupa de la casa. Dana es una vecina gringa, vive con su marido también gringo que hace su postdoc en algo. Ella tiene un bachelor en química, y su visa sí le permite trabajar, pero por elección propia se queda en la casa.
Volvamos a la escena, lunes 11 de la mañana, las tres tomando tecito y hablando de regalos de bodas. ¡¡¿entienden mi pánico ahora?!!

La buena noticia es que no duró demasiado, porque después el Jérôme volvió de su entrevista con la agencia y nos dimos cuenta de que no es que mañana lo van a llamar a trabajar, así que por ahora los trabajitos chicos y la vida aventurera continúan.

Y no es que nuestra vida sea menos aventurera con un ingreso fijo, pero generalmente es ahí cuando uno cambia los lugares por cosas, y la libertad Snufkiniana de agarrar mochila y zapatillas y dejar todo botado se pierde un poquito, porque ya no puedes dejar botada la pega o a la esposa. Creo que vamos a reinventar esa libertad cuando llegue el tiempo.
Por ahora a escribir y servir mesas, cuidar guaguas y volver a la casa agotados e indomables, como cabros chicos.

sábado, 1 de septiembre de 2012

El Pueblo de los Malditos

La primera vez que vi esa película fue en el pijama party de una compañera de curso, justo después -o tal vez antes, a esas horas de sueño pre adolescente uno no puede determinar nada bien- de 13 monos. Ahora pienso, qué gran selección de películas, ¿quién iba a pensar que las terminaría estudiando en la universidad? (si alguien de mi curso adivina qué pijama party fue, se gana un premio).
Pero la película viene al caso porque es la única descripción que Maud, la hermana de Jérôme que nos visitó por una semana, se llevó de Holanda. Si, el pueblo de los malditos... por suerte nada que ver con la cultura o la amabilidad de la gente, sino más bien con el hecho de que todos son siniestramente parecidos. Las holandesas rubias y altas en sus bicicletas, los holandeses rubios y altos en sus bicicletas, parecen multiplicaciones de los gemelos diabólicos de la película. Y no es que no me haya dado cuenta antes, pero es que conociendo a tantos internacionales -porque a decir verdad, mi círculo se compone de un 80% de expatriados como yo y un 20 de holandeses, de los que ya es suficiente decir que pasan su tiempo con expatriados como yo para que quede claro que no son lo típico de acá- uno como que se olvida de lo parecidos que son en general los Dutchos.

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Antes de que se me olvide, una pausa de utilidad pública, blogger lleva mucho tiempo saboteando mis intentos de posts, así que estoy considerando seriamente abandonarlo por algún otro medio de expresión virtual: son libres de expresar sus sentimientos al respecto en los comentarios o vía mail.
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Aparte de lo Unheimlich de los clones de los países planos, mi nueva hermanita tuvo una experiencia feliz. Y yo ahora me preparo mentalmente para un nuevo semestre de clases y trabajillos que nos mantengan a flote. Los personajes de este semestre están por descubrirse, pero creo que definitivamente uno de ellos será la profesora de "culturas híbridas", el curso temido del máster por su peso y carga académica; y suerte la mía, es la misma profesora que decidió que yo estaba lista para el máster de investigación y me prometió emocionada que a haría trabajar como loca y mejor que le siguiera el ritmo porque, después descubrí, hay que darse con una piedra en el pecho de la suerte que te elijan para el máster de investigación, así que más o menos estoy en deuda con ella por el resto de mi vida; y más me vale que no lea esto porque lo único que quiero es planchar su descripción para la posteridad: es como ver a Mafalda dopada con heroína y red bull. (Igual si lo lee se que me lo perdonará)

Estoy escuchando Mumford & sons y pensando qué más decir. La verdad es que no hay mucho


sábado, 11 de agosto de 2012

Volver

Vuelvo pero de a poco. La reconexión corporal fue rápida, mis piernas todavía saben pedalear, me concentro en las salidas a la derecha para que no me intenten atropellar de neuvo. Vuelo en la bicicleta todas las mañanas hacia Leiderdorp, hogar de mis australianitos peleadores. Pero estoy segurísima de que con el Alberto peleábamos mil quinientas veces más.
En todo caso vuelvo, y de pronto tenemos un nuevo sofá y repisas. Y nuestra casa ya no puede estar más cerca de ser un palacio y andamos invitando a todo el mundo a nuestro mundo de cuarenta metros cuadrados. Los regalos del matrimonio pagaron la universidad, el arriendo y la cuenta de IKEA, que felicidad.

Las dos semanas previas al matrimonio fueron puro correr, y en el caso del Jérôme, aguantarse las ganas de golpear a todo el mundo ante su descubrimiento (y el nuestro) de que en realidad la dama de honor práctica -y no simbólica- era él. El que nos llevó a todas partes y nos tradujo todo, dos semanas de decoración, papelitos, colores, manteles, torta, vestidos, peluqueras y maquillaje. Imagínense.

Sigo volviendo de a poco, a ordenar los libros que mis progenitores y hermanos acarrearon hasta este continente, todo para que la princesita tenga a su Bolaño y a su Pizarnik y a su Peter Pan infaltable y a su Ishiguro que dejo sin terminar -porque me lo quitaron hasta que lo leyeron todos menos yo- Pero... tengo que admitir que este lugar es más mio porque ahora están mis libros (no todos, hice una selección de los 30 más importantes porque no podía abusar de mi familia de esa forma).

La clave amigos está en parir, o sea, publicar. Esta entrada que era un recuento sabrozón de todos los pormenores del matrimonio en Bretaña no va a estar terminada nunca, y por ende nunca voy a volver a publicar algo en el blog y va a morir en el cementerio virtual de los blogs abandonados. Y no puedo dejar que pase eso, no esta vez por una conversación muy seria que tuve con la MaríaElvira arriba de un acantilado mirando los mil faros del Atlántico.

Lo que si puedo hacer es un recuento de milagros:

1. La lluvia.
Casarse en verano en Francia, en un château en medio de un bosque al lado de un río. Ya para, ¿y con los animalitos cantando también como en las películas de Disney? No. Obvio que no. Llovió desde el día que llegamos hasta el día que nos casamos. Al menos una vez al día, a veces el día entero, a veces dos días seguidos. El peor verano que Europa haya visto en años. Todo el tiempo fue un estrés latente, un recuerdo pulsatorio, una vocecita que a veces era la voz audible de mi suegri que me recordaba cotidianamente lo mojado que estaba afuera. Día del matrimonio, 5am: me despierto porque estoy nerviosa, hay mil detalles que faltan y ese sonido... ese suuiiiissshhh que hacen los autos cuando pasan por afuera solo puede significar que sigue lloviendo, poquito pero constante. 5:30am, Dios por favor, tú sabes la cantidad de plata que pagamos para tener los jardines, el sueño de una fiesta en el jardín (ya, la obsesión desde que leí El mundo de Sofía a los 15 años), si sigue lloviendo no sé que vamos a hacer. Y entonces una voz nada solemne ni portentosa, sino más bien ¿burlona? ¿acaso no querías un día glorioso? Cómo voy a hacer una explosión de belleza si no me dejas poner las circunstancias primero. Cierto po. Ya, me callo y confío.
6am: lluvia
7am: me levanto, sigue lloviendo.
7:30am, tomo desayuno mirando el tiempo: lluvia todo el día, la próxima semana sale el sol y comienza el verano.
Mientras estamos en la peluquería la lluvia para. Y vuelve. Intermite (si ese verbo no existe lo invoco ahora).
Llegamos al château y me entero de dos cosas absurdamente geniales: 1) está todo preparado, 2)adentro. mi mamá sacó una potencia y un nivel de inglés de nadie sabe dónde y le exigió al tipo del castillo que nos dejara hacer la ceremonia en uno de los salones de adentro (que cuestan un buen porcentaje más de lo que pagamos), por el mismo precio que habíamos pagado, ya que era inconcebible el estado del jardín y ahí no se podía hacer una ceremonia en semejantes condiciones. O sea, a mi se me ocurren diez mil argumentos que Sr.Château pudo haber usado, pero aparentemente a él no se le ocurrió ninguno, o la energía avasalladora de mi mamá lo dejó en shock, porque al final nos casamos adentro. Sin lluvia, y cuando la ceremonia terminó y salimos... el sol. Pero un sol radiante, enorme y veraniego.Un día de campo, tal y como me lo había imaginado.

2. La familia (1)
Tres días antes del matrimonio se subían al avión mi papá, el Alberto y el Gabriel. Ese mismo día a las 12 nos llama mi papá por skype. Eso no puede ser, a esa hora deberían estar volando. Caos: el Alberto viene volando solo a Paris (sin hablar francés, sin conocer a nadie, sin tener dónde llegar). Mi papá se olvidó por completo del permiso que tienen que tener los menores de edad para salir del país (permiso firmado por ambos padres), o sea que el Gabriel -por viajar 5 meses antes de su cumpleaños- se quedó abajo del vuelo y mi papá con él, para tratar de arreglar las cosas... vuelo perdido, permiso inconseguible y pasajes agotados gracias a las olimpiadas, chan! Si Dios tuviera un email como en la película de Jim Carrey, lo habrían visto lleno de peticiones nuestras y de nuestros amigos. En un día se dio vuelta la situación: el Alberto se quedo en Paris en la casa de una amiga de la familia, mi papá consiguió el permiso a las 8 de la mañana y ese mismo día logró meterse y al Gabriel en un vuelo a Paris. Llegaron un día antes del matrimonio, listos para ensayar, comer, dormir y hora el show.

3. La Familia (2)
No es secreto para nadie que el Jérôme y yo somos cristianos, pero no de los de censo, sino de los que de hecho creen en Dios como el camino, la verdad y la vida (copyright Jesus) y eso a la familia del Jérôme no le hace ninguna gracia. Fue necesaria mucha diplomacia y paciencia para que aceptaran que no nos conformábamos con el matrimonio civil, y bueno, teníamos un bien fundado miedo de que los diera el patatús en medio de la ceremonia y se mandaran a cambiar. Pero fue todo lo contrario, la sensación general fue de algo refrescante y distinto a la religiosidad como ellos la conocen, y hay que decirlo, fue perfectamente apropiado que mi tío no leyera una desde una biblia de 10 kilos sino desde su ipad, que las canciones no fueran con un organo milenario sino con una guitarra acústica, y canciones que tienen sentido y cuyas letras son comprehensibles hoy en día. Creo que en todos esos detalles nos inspiró Dios y con la ayuda de nuestros amigos y familia armamos un matrimonio hecho a mano que resultó delicioso.


sábado, 28 de julio de 2012

Les aventures de Armoric

Las nuevas aventuras de Quimper, con la ayuda de la recolección de datos de mi mami:

Sábado 30 de Junio
Hay que darle comida al gato de la Wendy antes de partir. Jerome agarra su bicicleta al centro para alimentar al fenlino mientras yo termino de meter las últimas cosas en cada maleta - una para la decoración y otras cosas del matrimonio, otra para la ropa. Estaos listos una hora antes y yo tengo al Jerome jurando que nuestro tren sale media hora antes de lo que en realidad sale. Después de esperar en el andén, nos subimos al tren a Rotterdam. Ya nos sabemos el trayecto de memoria. En Rotterdam es fácil distinguir a las personas que viajan a Paris, son levemente más chic que las holandesas. Y después de un tren que no funciona (siempre es el mismo) llegamos a Paris a las 9:40 de la noche, listos para llamar a la adorable Bethan, amiga de Cardiff el Jerome que nos alojó esa noche en su departamentito del sexto piso (si, subimos los 40k de maletas entre los tres) en un barrio particularmente poblado de damas de la noshe. Tomamos té (qué otra cosa se puede hacer con los británicos) y conversamos mucho, y nos llevamos tan bien que hasta nos ofreció quedarnos en su depto la última semana de Julio, cuando volvamos a Paris de vacaciones con mis viejos.

Domingo 1 de Julio
Después de un anhelado desayuno partimos a Montparnasse a dejar las maletas, luego de vuelta al metro para ir a Charles de Gaule a esperar el vuelo de mi mamá que llegó linda y cargada de regalos y chilenidades. Nos conversamos todo el metro de vuelta a Paris, y las horas de esperar en Monsparnasse y las 4 horas y media de tren a Quimper, tanto que una vieja amargada del tren nos retó por estar hablando en lenguas bárbaras tan fuerte, pero después para mejorar la situación otros pasajeros nos dijeron que no le pusiéramos atención, porque el español era lo más lindo que había y era un agrado escucharlo.
La primera noche con los suegros fue de mucho mirarse -sobretodo entre mi mama y la suegri que se escanearon completas- y de mucho traducir para nosotros, al punto de que ahora a veces le hablo en francés a mi mamá y en castellano a los demás.

Lunes 2 de Junio.
Aquí la semana se empieza a poner borrosa en una nube de idas y venidas al las tiendas de decoración y almorzando siempre en el café literario. Porque mi suegri tiene una sola regla: la hora del almuerzo es sagrada y ella quiere estar tranquila y sola en la casa, y no quiere preocuparse de cocinar para nadie, así que nosotros tenemos que almorzar en otra parte. Como dije, el primer día armamos las listas de todos los detalles que hay que hacer -fabricar o comprar- en los próximos días. Y la sacrosanta cena es divertida, relajada y buena onda. Mi mamá se vuelve loca ayudando en todo lo que puede.

Voy a postear esto para que vean que sí han habido esfuerzos de escribir, no puedo continuarlo porque después de todo lo que ha pasado ya no podría rellenar tantos detalles.


viernes, 29 de junio de 2012

Waaaaaaah!!!

Desde mis primeros pasos en el mundo de hacer maletas a último minuto que cumplo el mismo ritual: poner música barroca a todo chancho, pero con música barroca no me refiero al tío vivaldi y cía. sino a música actual que tiene la caracteristica adjetival de barroca. Así fue como pasé por hacer maletas al son de Rhapsody, de Queen, de Muse y ahora de Florence + the machine.
Entonces me dan unas ganas de moverme harto y saltar por toda la casa armando maletas y lo paso exhuberantemente bien.

Maniana es el día, a las 18hrs parte nuestro tren a Paris, nos quedamos la noche en casa de la Galesa (de Gales no país Galo) Bethan y al otro día partimos tempranito al aeropuerto a recoger a mi santa madre que viene con vestido de novia en la cartera. A ls 3 parte el tren a Quimper y de ahí ya no hay vuelta atrás.

Y sí, hay mil y una cosas que aún no están terminadas de organizar para el matrimonio y en el medio de tul y flores y catering y aperitivos estamos tratando de postular a pegas, pasantías y becas. Y el pánico de que los suegros se pongan psicópatas como para el matrimonio civil y mil cosas más que podrían asustarme.

Pero ya chao con todo. El matrimonio va a salir como salga y nosotros hicimos nuestro mejor esfuerzo. Y si llueve nos mojamos todos y les apuesto que las flores de mi vestido crecen a lo Gabriel García Márquez y en una de esas yo hasta levito, porque no?

Son las 20:17 y yo he comido chocolate todo el día, hay un caos ropístico por todas partes y no quiero ni mirar el lavaplatos, pero es que está tan rico el sol y la música y bueno, quién deja una caja de chocolates en el mismo metro cuadrado que yo...

Tengo que terminar de disfrutar mi ritual de hacer maletas. Nos vemos en Francia. Ya tendrán noticias de la novia zen o de la novia hitler, o tal vez de las dos.

lunes, 11 de junio de 2012

Babysitin'

No les habia contado que hago malabares con 4 pegas para juntar plata que solo nos alcanza para alimentarnos y movernos -el arriendo y las mensualidades de la u los hemos pagado a puros milagros estos meses-. Dos de mis pegas son de babysitter. Las otras dos son clases de castellano a un holandes loco y gigante como un vikingo que nos hace reir como enfermos al Jerome y a mi, y clases de ingles basico a una madrilena que estaba aqui de au pair y no cachaba nada. La espanola se vuelve, asi que me quedan 3 pegas. Ah no, 4 porque se me habia olvidado contar las clases de refuerzo y study management que le hago a uno de los hijos de otra familia. A todo esto, todas las familias con las que trabajo son de la iglesia, que cuando supieron que estabamos desesperados sin pega y a punto de irnos a vivir debajo del puente, nos ofrecieron este tipo de trabajos. Bueno, hoy les contare lo de babysitter.

Leiderdorp.
Es un pueblito que colinda con Leiden, todo lo que se llama el suburbio feliz, y ahi viven los V., una familia australiana relajada y simpatica hasta el extremo. Y ahi cuido a Lily (a.k.a. Monopolily) y Jaden (a.k.a. JJ, a.k.a. Bushboy) ellos son lo maximo, Lily tiene 11 anos y pasa de hablarte de los conejitos y los perritos y los gatitos y todos esos roedores cuyos nombres desconozco pero ella conoce demasiado bien, a tener una conversacion increiblemente seria y madura. A veces las dos al mismo tiempo. Jayden es un brocacochi de 9 adicto a un jueguito de computador que se llama minecraft, y te puede hacer una clase magistral de las cosas que contruye y destruye en cada nivel y a quien mato y a quien salvo, etc.
Yo pedaleo media hora (al principio eran 45min) los kilometros entre Leiden y Leiderdorp y jugamos y hacemos muffins, tortas, galletitas o todo junto, y despues nos vamos a la plaza grande o a la granja (si, hay una granja con ovejitas y cabritas y vaquitas y de todo para que los ninos aprendan). En verdad lo paso shansho con ellos, ser babysitter de esta familia es el trabajo mas facil del mundo! Y para mi cunpleanios me regalaron un libro muy bueno y una vegemite! (que es una pasta vegetal que se come y que por suerte el Jerome detesta, asi la tengo para mi solita).

Lage Mors.
Este es el desafio. A pesar de que esta familia holandesa -super puntual y correcta y buena onda pero manten las distancias- vive a 5 min. de mi casa, es holandesa. Ergo, los ninos "no hablan ingles" igual es mentira, porque aunque sean demasiado chicos para que en el colegio hayan avanzado mucho con el idioma, ir a una iglesia internacional in english prueba que los ninos son esponjas y aprenden solitos a la velocidad de la luz. Son Leonie (11), Jonatan (9) y Thirza (5). Y cuando estamos en la casa todo es bacan. Jugamos a los ninjas o sacamos fotos con efectos especiales o hacemos mas tortas y muffins. Lo dificil -sobre todo la primera vez- es irlos a buscar al colegio. Loco!!! son todos los cabros chicos iguales! pitufos y mega rubios, como carajo encuentro a los mios???. La tecnica, por suerte, la aprendi rapido: busca al nino  que mira a todas las mamas con cara de "sera ella?" Cuatico que me busquen entre las mamas. Lo mas lejano a mis planes es parecer (o ser) mama en un futuro proximo. Y de hecho deberia estudiar la dialectica del espacio y los juegos de poder que se dan ente los padres y apoderados que van a buscar a sus crios al colegio. Claramente yo soy una outsider, pero eso ellos no lo saben. Es tan incomodo estar ahi entre los papis, mirando con cara de "soy la babysiter nomas, porfa no piensen que tengo 30" jajajaja... ya, es que, como dice mi hermano, los mid-20s se me estan subiendo a la cabeza.
Lo otro es interactuar con los papas ajenos cada vez que a mis crios postizos se les ocurre invitar algun amiguito/a a jjugar o irse a la casa de alguno de ellos. El incomodo, no hablo holandes del principio, que me pregunten que idioma hablo (esperando como respuesta rumano, arabe o zulu) y despues que me den esa miradita que dice "claro, a ti te toca la pega facil, jugar con ellos todo el santo dia y despues quien tiene que limpiarles los mocos y cambiarles las sabanas cuando se hacern pipi y probarles fisica y metafisicamente que no hay monstruos debajo de la cama..." AJAJAJAJA, y tienen razon, yo tengo la pega facil!

Las pegas de profe las hago desde la casa, excepto al Isaac, a quien voy a ver a su casa en Oegstgeest, que es como Las Condes de aca... pero las casonas son del siglo XIX y estan en medio de los bosques, al lado de los canales y al frente de las granjas... ay.

Dense por enterados de que no todo es horrible aca (como el clima). Ahora se acabo mi hora de la procrastinacion feliz y vuelvo a mi trabajo final del semestre.

jueves, 7 de junio de 2012

Un sol que no se acaba

Esa es una de las pocas cosas que te hacen notar que estás en un país nórdico. Hay luz aún a las 11pm. Es hermoso, y despues llueve, y después no. Las cuatro estaciones en un día.
Pero sin Vivaldi.


No sé si te acuerdas de uno de los cuentitos que escribí cuando chica (hace casi diez veranos, maldición) pero mi vida acá se parece un poco.
No me casé con un músico, es verdad, pero el resto es ignominosamente similar. No necesitamos tele porque la vista es envolvente y la ventana generosa.
Él se pasa todo el día en la biblioteca y yo vagabundeo por distintas partes de la ciudad -y las ciudades cercanas también-.
Y la bicibleta en un país de bicicletas es como volar.
Olvídate del metro o el transantiago, cierras los ojos arriba de tu bicicleta y abres las manos y te tomas todo el aire del verano, hasta el conchito.
Y te relames de gusto las estrellas y los canales que cruzaste.
Después de veinte tormentas que te calleron encima y te trataron de botar de la bici, la 21 y las siguientes son solo refrescos.
Un poco más denoche enforma líquida para tomar al vuelo.

Un nocturno infantil

acá nunca es de día.

incluso cuando es de día es de noche

pero una noche con luz que no se acaba

un sol testarudo que no termina de ponerse jamás.

martes, 5 de junio de 2012

feliz no-cumpleanios

Me imagino que algun avispado se dio cuenta de que por muy botado que dejara el blog igual no me iba a aguantar escribir algo alrededor de la fecha de mi cumpleanios. 
Pero no es mi cumpleanios en sí lo que me motiva a escribir esta vez. Tuve una epifanía, que es una manera eufemística de decir que Dios me dijo algo.

Al principio de este anio, antes de casarme por el civil, un día cualquiera estaba leyendo la biblia y a propósito de mi inminente matrimonio decidí echarle un lookin al famoso proverbio 31 (explico: en el libro de los proverbios, el número 31 es una especie de "oda a la esposa", pero no a cualquier esposa, a la esposa virtuosa, la ideal -a todo esto descrita por la suegra, son las palabras de la mamá de Lemuel las que leemos- ). Yo lo leí primero con una curiosidad un poquito criticona, lo había leído mil veces antes, pero esta vez fue más como leer un poema, no un manual de la buena esposa. Y hubo un verso en particular que amé. Incluso si nunca llego a ser el retrato vivo de la mujer virtuosa, ese verso sí quiero ser (lo pongo en inglés porque estaba en inglés cuando lo lei):
'She is clothed with strength and dignity. She laughs with no fear of the future" Proverbs 31.25

1. la ropa
No es secreto para nadie que nos vinimos a Holanda con los ahorros que teníamos (el Jérôme de su trabajo en la fábrica y yo de la pega de profe) y con la plata extra que recibimos de varios familiares y amigos como regalo de matrimonio. Bueno, con un arriendo de 650 euros y una mensualidad entre los dos de 400,los ahorros se fueron achicando drásticamente... y nada de plata entraba, y ningún trabajo en el horizonte. Cachamos que el paraíso holandés funciona super bien para los turistas -todo el mundo habla ingles-, pero no tan bien si quieres trabajar -todo el mundo habla inglés, pero nadie te va a dar trabajo si no hablas holandés, incluso las clases de espanol las hacen en holandés los institutos y escuelas-. 
Eso significó obviamente hacer un presupuesto muy básico, que incluye solo los bienes vitales. Horror para mi, porque el Jérôme siendo tan ninito bien como yo y habiendo vivido una vida cómoda y europea, se contenta con tener comida rica y dormir en una cama rica (a pesar de que las almohadas mas baratas de Ikea son asquerosas). Yo, en cambio, me había acostumbrado a la vida de joven profesional que vive en la casa de los viejos y no tiene ningún gasto significativo. Que significa eso? que cada vez que pasaba por alguna tienda sentía esa sensasión de poder que se llama "poder adquisitivo" y esa vocecita en la cabeza me decía "cómprate esos zapatos, los vas a necesitar para cuando estés en francia porque allá todas andan chic" o "si ya ahorraste el 70% de tu sueldo este mes, el resto es para disfrutarlo".
Bueno, ahora nada de eso. A controlar los impulsos se ha dicho. Y rayos que ha sido difícil, sobre todo porque tenemos un departamento completo que llora por se decorado shuperlogo-chic. SOBRE TODO porque ir a estudiar a la biblioteca o andar en bici por la calle es como estar en un desfile de street fashion. Y yo con mi chaqueta de plástico-imitación-cuero de patronato...

En ese ambiente hoy me acordé de ese verso: she is clothed with strength and dignity. No con la polerita en oferta de H&M, no con la casa idéntica al catálogo de Zara Home (sí! acá existe Zara Home), sino con fuerza y dignidad. Es cuático como meinterpelan esos dos sustantivos, porque últimamente estoy agotada de todo y me he llegado a sentir bien indigna. Al final de mi curso de escritura postmoderna nos fuimos a tomar un café con la profe, yo gasté 5 euros y sentí esa culpabilidad de haber gastado media hora de hacer clases de espanol, un cuarto de la plata para el supermercado. Me sentí simplemente indigna al haber hecho esa comparación que sólo había hecho antes en mis meses de pobreza en alemania. Y aunque no pueda comprarme ropa y haya tenido que sacar todos los grupones porque solo me recordaban que ni con un 99% de descuento está dentro del sagrado presupuesto lo que sea que ofrecen y que yo juro que necesito, me siento liviana y -no siempre, pero en momentos de divina claridad- feliz.
Obviamente es un camino por recorrer y aún no termino de aprender mi lección, pero vamos que se puede.


2. el futuro
Esta imagen me mata de la risa, cuando leo "she laughs with no fear of the future" viene a mi mente nada más y nada menos que Carmen SanDiego, la ladrona de joyas que usa un sombrero de ala enorme y viaja por el mundo robando con mucho glamour... bueno, yo quería ser ella cuando fuera grande (y rayos, me convertí en letrada, pésima segunda opción diría la pau de 6 anios). En fin, leo ese verso y me la imagino a ella arriba de un edificio, enfocada desde abajo para verse más imponente, riendose descaradamente antes de desaparecer colgada de un helicoptero o algo así. 
Ok, no es el caso... 
Pero eso de reir sin miedo al futuro ha sido una buenaparte de mi personalidad de este semestre, y se debe a que si ha una lección que aprendí muy bien en alemania es que mientras menos salvavidas tengo yo, más confienza tengo en Dios. Y bueno, así ha sido, pero no siempre... igual hay momentos en que me deprimo y pienso que ya qué onda, cómo tan mala suerte de no encontrar trabajo con lo ultra calificados que estamos para cualquier trabajillo de medio tiempo, y pa peor que después me rechacen la residencia... es como mucho no? Pero al mismo tiempo, es tanto que se me hace más fácil dejarme caer. Y se que Dios nos atrapa, porque siempre lo ha hecho.


Pobres que se aguantaron leer hasta acá... yo termino de escribir lo que comencé ayer mientras el Jérôme me da un regalo de cumple extra: nano personal. Así que ahora pasa la aspiradora y limpia la cocina mientras yo tomo 
desayuno en la cama y veo videos de Carmen Sandiego (y qué tiene eso de diferente a todos los días se preguntarán mis hermanos, jajaja).


Feliz no cumpleanios a todos ustedes, los quiero y prometo solemnemente (new year's resolution) no abandonarlos de nuevo en el espacio sideral (cyberal). Por muy deprimida que esté, por muchas liquidaciones que no pueda mirar, y por muchos cachos que me ponga el servicio de inmigración. Ustedes me verán reir sin miedo al futuro.

sábado, 14 de abril de 2012

Tanto tiempo

Hata que me retaron por haber dejado botado el blog... me lo merecia, supongo (sigan olvidandose de los tildes, escribo desde los computadores holandeses de la biblioteca). En mi defensa, eso si, desde que rompi mi computador el tiempo paso rapidisimo y vertiginoso hasta la partida a francia, el 30 de Marzo. Despues de un muy buen fin de semana en Versailles (donde de llegada y para acostumbrarnos rapidito fue vino, vino y mas vino -ojo que era un retiro de jovenes cristianos, para que vayan cachando las diferencias culturales-) partimos a Bretagne, el pais de los chanchos, las vacas, la comida alta en grasa y mantequillas y la familia de mi amado. Y debo decir que fue una semana grandiosa. En primer lugar probablemente por nuestra agenda de ministros, termino de mi suegro para referirse a lo ocupados que estabamos con lo de preparar el matrimonio de julio, en segundo lugar por la comida -nada que hacerle al hecho comprobadisimo de que la cocina francesa, pero mas que la cocina, los rituales de comer, la llevan-, y en tercer lugar por la verdaderamente grata compania (tampoco hay enies, y no jodan con eso de configurar el computador y blabla), a pesar de que mi pasada experiencia en casa de los suegros fue un poco violenta, en el sentido simbolico no literal, porfa, ahora la atmosfera relajada y el no poco trasendental hecho de que estamos casados y tenemos un cuartucho que llamamos nuestro y al que podemos volver cuando se nos de la gana, jugo un papel muy importante. Asi que, cual ministra, podria decir que nuestra visita a francia fue todo un exito.

La vuenta a casa fue otra cosa. Tomamos el tren "micro de pueblo" (le digo asi de 'carino' porque para en toditas y cada una de las estaciones entre Quimper y Rennes) y para colmo de su lentitud (ojo que tgv significa tren de alta velocidad), nos quedamos parados como tres veces en medio de la nada, acumulando un retraso total de una hora y media, yey. Llegamos a Paris pasadas las 5 y nos fuimos derechito al Louvre (era nuestro plan porque habian pronosticado lluvia y nuestro bus salia a las 11 de la noche). Llegamos y Louvre cerrado, si, porque hay algunos museos que son tan importantes que pueden darse el lujo de saltarse la regla internacional de "museos cierran los lunes" para cerrar los martes. Como par de perritos mojados nos pusimos a vagar por Paris, del Louvre nos fuimos a los Champs Elysees y caminamos, caminamos, caminamos hasta que decidimos que era bueno hacer una pausa y nos metimos a un restoran (quiero ver si alguien cacha y me tira alguna talla aqui). Con el Jerome agotado de su labor de sherpa y estresado con la idea de perder el bus, nos devolvimos a Montparnasse a buscar las maletas grandes y -oh joy- las acarreamos a traves de 2 lineas de metro. Una vez en la estacion de buses, todo fue hacer cola para el check in y esperar... A las 11 y tanto salio nuestro bus destino La Haya, que se suponia llegaba a las 5:45 de la manana. Dormimos lo que pudimos y como pudimos hasta que a eso de las 4:30 nos desperto el grito del conductor... "den haag" .Oh, el horror de que tu cuerpo contracturado no se ternime de despertar y se vea bajando maletas y rogando que no se te quede nada y de pronto en dos segundos parado en la estacion en medio del frio de la noche.
Logramos bajar a la estacion de tren y yo con mi 0,31% de conciencia divise un tren a Leiden en que salia en dos minutos del anden 6, el problema es que Jerome estaba menos conciente que yo y miraba la pantalla y no veia ningun tren a Leiden. Me tomo un minuto convencerlo y ya faltaban segundos para que el tren saliera del anden 6 cuando el guardia nos vio, ridiculos zombies, corriendo con maletas llenas de queso y chocolate -y un horno electrico-, y lorgamos subirnos al tren. Obviamente no tuvimos tiempo de chequear, y en esos primeros segundos temi haber tenido un espejismo y estar atrapados en un tren hacia cualquier otra parte (igual, tampoco es que Holanda sea tan grande). No fue el caso, y nos acercabamos hacia la estacion De Vink, que queda a algunos minutos caminando de nuestra casa, cuando le pregunte a un amable pasajero si a esa hora (5am) habian buses en Leiden Centraal, como me dijo que si, preferimos bajarnos en la estacion central que queda un poco mas lejos, para tomar un bus y no acarrear maletas en el frio. Pesima decision: si, hay buses en leiden, pero son solo buses interurbanos a esa hora, ergo, llegamos a eso de las 6 a la casa despues de haber acarreado las maletas por media cuidad dormida.
Y luego la anagnorisis de la vejez. El ano pasado viajamos desde Mendoza toda la noche y llegamos a Stgo listos para cambiarnos de ropa y ir a las respectivas pegas. Esta vez yo tenia clase a las 11, me desperte a las 10 con un hachazo que ni el peor carrete podria haber causado, y me rendi a la inercia nuevamente.

Bueno, esas han sido mis ultimas aventuras, me encantaria decir que pronto voy a subir fotos y voy a volver a escribir constantemente, pero... el computador del Jerome acaba de fallecer. Causas naturales esta vez, no tuvo nada que ver conmigo. Asi que la cosa esta asi: pegas encontradas, cero; computadores en casa, cero; problemas tecnicos con el registro en el nuevo master, varios; problemas con la visa, varios.
Asi que en un rato mas nos vamos al bar belga a tomar chela y pasar las penas, y luego sacudirse, reirse de las circunstancias y seguir peleando.

martes, 20 de marzo de 2012

cabra chica gritona

Advertencia: el post que sigue no es nice ni buena onda, es irrespetuoso, egoista, exagerado, escandaloso, en resumidas cuentas, un desahogo virtual: aquel tipo de error que le dio la fama a Mark Zuckerberg y que al resto de los mortales solo nos deja en ridiculo. Abstengase de leerlo si no es con un corazon compasivo.

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Es que a veces la planificacion de un matrimonio puede mas que yo misma. Y entonces dan ganas de quejarse, asi tal cual, cabra chica gritona.
Ademas, si pretenden que este sea un blog de mis aventuras y mi vida real aca no pueden pretender que no va a haber algun momento de enojo, frustracion o tristeza, porque claramente me pasan en la vida real (sino preguntele a mi fallecido computador).

Lo que pasa -la razon de ser de este estallido de queja emocional tan burgues de mi parte- es que a veces pienso que las diferencias culturales que no se notan casi nada entre Jérôme y yo se notan el doble o el triple con todo el resto del mundo que nos rodea (llamese familia, sociedad, familia, construcciones culturales distintas, dije familia ya?).

A veces pienso como cabra chica (buruesa) gritona y me digo que lo logico era casarse en Chile (si, de repente me baja todo el amor por la patria) donde conozco bien como funcionan las cosas, donde el verano es verano y no hay 50% de posibilidades de que llueva (los que van al matrimonio lleven paraguas porque es al aire libre), donde la gente del catering o el lugar en que te casas es la que limpia la escoba que queda y no tienes que ser tu la que se levanta al otro dia a las 7 a recoger lo que quedo del dia anterior.

Estoy en una etapa en la que nada es seguro y me colapsa no tener las cosas bajo control. El idiota del castillo (probablemente el heredero de la familia que hace siglos vivia en dicho lugar y que hace generaciones lo arriendan para mantenerlo vivo) no se digna a contestar los mails, y todo lo demas es un caos fantasma. Tenemos dos servicios de catering distintos porque uno es para el cocktail solamente y el otro para el almuerzo, pero no sabemos de donde vamos a sacar las sillas y las mesas y como armar el lugar en el que nos casaremos, y no tenemos sonidista porque el dj-todo incluido nos cobraba carisimo y de donde sacamos microfonos y parlantes y todo eso y como lo enchufamos a los arboles (tiene que haber algun sistema; no es la primera vez que hacen eventos en el exterior). No hay nadie que arme y desarme el "set" asi que es hagalo usted mismo la cosa.

Y por ultimo tal vez los franceses estan acostumbrados a esto, pero pienso en los chilenos que van al matrimonio de la pau (que para el caso de muchos adultos no es ni siquiera la pau sino la hija del juanalberto y la elida - o sea que los que quedan mal si algo sale mal son ellos, y de verdad no quiero que queden mal), y el resto de nuestros amigos internacionales que van a hacer el esfuerzo de pegarse el pique a francia, todos ellos se van a encontrar con algo probablemente tan diferente a lo que se imaginan - el lado b de los cuentos de hadas (me imagino el nivel de estres de la hada madrina preparando el matrimonio de la cenicienta).

Pero lejos lo peor de lo peor es que todo esta en frances. Y si; claro, yo me manejo -hasta me peino- con el frances en contextos sociales buena onda, pero no cuando se trata de conseguir que te pesquen el castillo, los caterings, el fotografo, el peluquero, los invitados que quieren la lista de todos los hoteles y como llegar y date la vuelta y cachipun. Entonces la novia zen se me va al carajo. Y me agoto.

Y termino con una explosion de verborrea. Cual cabra chica gritona.



ps: la falta de tildes y horrorosa ortografia se deben cienporciento al teclado frances, ja.

sábado, 17 de marzo de 2012

catàstrofe

Ayer asesiné a mi compu. A sangre fria. Fue un crimen pasional, no premeditado. Y ahora sufro las consecuencias. Una de ellas es tener que escribir desde el compu del Jérôme, que tiene las teclas cambiadas y los acentos raros.
Quieren que, cual reportaje de chilevision, les cuente los detalles sangrientos del delito? Voy a suponer que si.
Acabàbamos de almorzar, conversando entre relajados y euforicos lo genial que era la banda Queen, y luego yo me fui al bagno a prepararme para ir a la biblioteca (donde, viernes en la noche, nos quedamos hasta que nos echaron, a las 00 horas - para los que no saben hacer la pre).
Desde el bagno escuché como el Jérôme buscaba musica en youtube, era logico, iba a poner Queen... segundos después, el horror! no era Queen lo que sonaba, sino "I'm sexy and I know it" y fue inexplicable lo que me paso... al principio como broma le gritaba desde adentro qua callara esa porqueria (no porque la cancion en si sea tan detestable, yo misma he visto los videos chistosos aue suben a youtube con ese ritmo, sino porque yo esperaba Queen o semejante y ahi la diferencia si es abismal). Como él seguia riéndose de mi ataque de rabia, el enojo que partio siendo broma se hizo cada vez mas real hasta qu me converti en una especia de Hulk, sali del bagno de forma intempestuosa, agarré el compu y le puse pausa al video (oh, si tan solo me hubiese detenido ahi), luego miré al Jérôme con mi mirada de furia y lava y le dije "I'm really angry now" y cerré el compu tan fuerte que retumbo hasta el segundo piso, despues lo semi-tiré en la mesa. Entre la risa neurotica del pobre volvi al bagno y eventualmente me destransformé, Hulk se fue y aparecio la Paulina. Pero ya era demasiado tarde, cuando intenté prender el compu después de eso fue como si mi pequegno me dijera "mama humana, por qué te desquitaste conmigo, por qué no le pegaste un charchazo en la cabeza a tu marido?" Y no prendio mas.

Ahora solo me queda esperar una posile resurreccion a manos de Teddy, nuestro amigo computin, sino, rogar para que al menos el disco duro se salve y prepararme para una larga temporada de computadores publicos.

Deberia escribir una traedia griega sobre mi propia hybris y todo eso.

ps: no me quejo si me donan un laptop nuevo, de preferencia un macbook air -ustedes saben a quienes esta dirigido este mensaje-.

domingo, 11 de marzo de 2012

práctica y gimnasia

Afuera de mi ventana hay una pequeña callecita. No es para autos, es un pasaje interior que conecta con... no sé en realidad, porque nunca he ido a ver. De vez en cuando pasa algún vecino en bici o el caballero que limpia con sus bolsas de basura. Pero a veces, cuando llego a la casa en el momento oportuno, tengo el privilegio de ver a las señoras musulmanas. Son dos o tres señoras (edad mamá para los que cachan) que con sus velos y vestidos se suben arriba de sus bicicletas y... practican. Le dan vuelta al edificio una y otra vez, un poco desconfiadas al principio, despacito. Hasta que agarran el ritmo y se las ve más relajadas, hasta el próximo movimiento brusco que las saca del equilibrio y así por harto rato. Me imagino que practican antes de que sus hijos lleguen del colegio, en lo que en Chile se conoce como "la hora de la telenovela" (las de después de almuerzo, en mi época "Esmeralda" y "la usurpadora" que, a propósito, ahora veo por internet cada vez que plancho).
Es bien genial mirar por la ventana a esta hora, por ejemplo, ahoritita se acaban de perder una pareja de niños asiáticos (estaban muy lejos como para clasificarlos por país) paseando a un gato... con correa. El pobre animal se veía tan absurdo que creo que él mismo se daba cuenta que así no es la cosa.

Ok, han pasado algunas horas desde lo de la ventana. Entre medio vi una pésima película de suspenso/terror, sola, obvio y oscureciendo, porque cuándo sino. Y ahora pienso en todas las cosas que he pensado escribir durante todos estos días en que no he escrito: esto del blog se hace más subconciente de lo que uno quisiera. Cada vez que me pasa algo interesante o digno de contar o algo que me llama la atención me pillo a mi misma redactándolo en mi cabeza, escribiéndolo en el blog imaginario - rara vez llega al real.

Verbigracia: una de las cosas más geniales de vivir juntos son las conversaciones zombies que tenemos a las 7:30 de la mañana con el Jérôme, mientras yo hago como que me levanto y él se va a saludar a su verdadera amada: la máquina de café. Hoy mientras buscaba que ponerme, admiraba lo estoico de hacer ejercicio cada mañana, sin profe que lo obligue, sin ser parte de esa nauseabunda campaña del verano sin polera, solo por el placer de ejercitarse. Todo lo que es vivir en carne propia eso del mens sana in corpore sano... todo lo que a mi no se me da.

 Luego de nuestra conversación zombie del día, sobre mi incapacidad para hacer gimnasia de forma conciente, en un equipo o gimnasio o algo así -dejando de lado el baile, obvio- me quedé pensando en el colegio. Ultimamente he tenido muchos sueños con gente del colegio, ayer mismo soñé con una compañera. Y me puse a pensar en los años de colegio y las diferentes etapas que tuvo esa horrorosa y épica asigntura, educación física, en mi vida.
                                                    Primero fue el miedo.
Probablemente no desde el principio, no tengo recuerdos de kinder o primero básico... pero yo creo que como en segundo le empecé a tener terror a los días de E.F. Sobre todo por la pelota maldita de las "quemadas": ese juego diabólico en el que tus compañeritas (minutos antes dulces angelitas jugando con sus barbie-pocahontas) tratan de atravesarte con una pelota que de suave no tiene nada. Esa mezcla de satisfacción y pánico que me daba al quedar de las últimas (por esquivar la pelotita a toda costa), sabiendo que tenía el orgullo de ser sobreviviente y al mismo tiempo sintiendo como cada vez la pelota volaba con más fuerza, más decisión, más intención aniquiladora. Uf! qué rápido aprendí a atravesarme en el camino de la pelota de las primeras, cuando los golpes todavía son piadosos, e irme al lado opuesto a conversar con otras tan astutas como yo.
Los gritos de las profesoras insistiendo en un set más de abdominales o una vuelta más a la cancha no eran nada comparado con esa instrucción básica e instintiva en el modelo neoliberal que eran las competencias. Competencias y equipos para todo, la ley del más fuerte. El reinado del más fuerte, bajo quien el resto éramos súbditos implorando no ser dejados a la humillación del último lugar. Me gustaría mirar hacia atrás y pensar que desde mi niñez mis actos eran statements en contra del modelo económico imperante, pero la verdad es que simplemente era mala para gimnasia. Cabra chica flaca y chascona, sonándose con la manga del chaleco y mirando el cielo después de correr las infinitas vueltas a la eterna cancha, para ver esos fantasmitas blancobrillantes que se ven después de correr vueltas infinitas por canchas eternas.
Los fantasmitas los seguí viendo hasta cuarto medio, para los que se preguntan.

martes, 28 de febrero de 2012

Hoy, en la vida de la gorda: Cerrar la puerta

Y en una milésima de segundo darse cuenta de que las llaves de la casa siguen adentro, colgadas
-imperturbables- en el llavero que nos regalaron los Collins. Rayos! rayos, rayos, rayos! Y una con una polera larga y unas pantys y el polerón del Jérôme y las botas peludas. Y el canasto para ir a buscar la ropa a la sala de lavar, lógico, porque a eso iba.

Catástrofe. sust. f. : quedarse afuera de la casa sin celular, sin saberse de memoria ningún teléfono, sinrecordar en qué número vive mi nueva amiga, sin poder salir afuera a ver si anotó su nombre en el timbre.

Por suerte hoy es uno de los contados días en que la oficina del caretaker abre, justo una hora depués de la catástrofe. Y en una situación de aquellas en que uno se queda como un poquito lelo los primeros segundos, sin saber qué hacer, mi primera idea fue subir al primer piso a ver si la ropa estaba lista. Luego, seguir subiendo hasta el tercero -donde vive mi amiga de la lavandería- miré cada puerta buscando alguna señal de su presencia, pero nada. Ante la verguenza de tocar todas las puertas y la posibilidad de que no estuviera, me di por vencida y bajé, derrotada, a la planta baja. De pronto, recordé al vecino de al lado, a quién había visto salir el otro día de su depto y a quién, por suerte, había saludado de lo más amable. Toqué la puerta con los dedos cruzados: me abrió con el cepillo de dientes en la boca y un hilito de pasta de dientes cayéndole por la barba. Le expliqué quién era y mi situación, y me pasó amablemente su teléfono. Dos pasos más allá (camino a la puerta del caretaker, para ver su número de celular) me doy cuenta de que el telefono está en chino. Si, en chino, pero mi vecino no es chino -o sea, no tiene cara de chino- En ese mismo momento el se da vuelta y me dice "espera, mi teléfono está en chino". Lo desbloquéa y logro llamar al caretaker: no, me tengo que esperar una hora a que se abra la oficina porque estamos en un país desarrollado donde la gente no se anda olvidando de sus llaves, tercermundista. Mentira, jaja, no me dijeron eso, pero pudieron haberlo hecho porque igual tuve que esperar una hora. Ah, y mi vecino es italiano -pero sin cara de chino, más con cara de aleman u holandés-.

De vuelta a la sala de lavar, donde hay un sillón que siempre miré con asco -porque esa es la sala de lavar más inmunda que he visto en mi vida- pero ahora el sillón tenía un nosequé provocador, que me compelía a olvidar mis prejuicios de higiene y sentarme de una vez por todas, si igual era mejor que el suelo y me esperaban unos 57 minutos.

Varias personas entraron y salieron, ropa sucia, ropa mojada, ropa seca, repetir. En eso entró una chica a quién ya había visto. Me preguntó algo o me saludó no sé y mientras yo no ponía mucha aención, pasó algo tan Alice in Wonderland, tan -nombre de esos monitos en que la protagonista hablaba con los animales mientras los papás recorrían africa-: la chica esta me habló en español. Pero yo no estaba poniendo atención y no estaba segura de habérmelo imaginado o no. La miré con cara de itiota tres segundos y medio, doblé la cabeza a la derecha, y le pregunté -cómo si fuera lo más improbable del mundo- "¿me hablaste en castellano?" Ella se rió y me dijo que sí, yo le expliqué que pensé que estaba alucinando. Luego, como buenas latinoamericanas, nos pusimos a conversar por unos 45 minutos.

Lo peor ya había pasado: en unos minutos estuve frente a la señora amable de la oficina y ella me abrió la puerta, y me contó que -por muy holandesa que fuera- ella también se había quedado afuera una vez.

Así que la historia de hoy tuvo un final feliz, y pude volver al hogar a hacer las cosas que la gorda hace. Pero algo me dice que no todos ustedes conocen el estereotipo de la gorda.

gorda, la. sust. f., vocat.: dícese de la mujer casada que pasa la mayoría de su tiempo en casa, en el starbucks, en el mall o en el gimnasio. Se caracteriza por conducir un tipo de vehículo exesivamente grande y particularmente difícil de estacionar. Tiene varios hijos o se las arregla para que la vean con varios críos en el auto, en el supermercado (Jumbo) o similares.

Mi situación en realidad no es tan dramática, pero la verdad es que mientras dure este semestre en que solo tengo dos cursos (que, digámoslo, son bastante fáciles) y no encuentre trabajo, tengo demasiado tiempo libre. Aquí sus sugerencias:

jueves, 23 de febrero de 2012

Giselle la gazelle

El Jérôme tiene hace años una manía al nombrar mis cosas: tiene que rimar. Así, mi primera orquídea se llamó "Dorothée l´orchidée", mi segunda bicicleta alemana "Marinette la bicyclette", y un largo etcétera.
El otro día una compañera del master me dio una página muy buena dónde los holandeses compran y venden sus cosas, la gracia es que las bicicletas (que en una ciudad universitaria como Leiden se acaban cada comienzo de semestre y son bastante caras) son variadas y baratas. Así fue como terminamos en una aventura a un lugar llamado "Zoetemeer" en búsqueda de mi nueva bici. Y la encontramos, y el dueño es una de las personas más altas que he visto, por suerte la bici era de su esposa, que es un poco mas baja (igual tuvimos que bajar el asiento hasta el tope para que yo no me cayera cada 5 minutos). Nos volvimos en tren con bici incluída, que se llama por supuesto "Giselle la gazelle" (Gazelle es una marca de bicis bastante popular por acá).

Ayer fue mi primer día en bici. Al mismo tiempo, era el día de mi presentación de un texto sobre política y positivismo en el Chile de mediados del s.XIX. Ahora, ¿qué tiene eso de importante? Que el profesor a quien presentaba el texto es el mismísimo director de la comisión de admisión al research master, el programa al que la directora del depto. de literatura me está empujando. Tener la aprobación de ella es como tener el trámite listo, pero igual tengo que pasar por todos los canales burocráticos pertinentes, que incluyen a mi profesor.

Por eso era tan necesario impresionarlo -que me pusiera en su mapa mental para cuando le llegue la carta oficial pidiendo mi "ascenso"-.

Lo mejor de mi primer día con Giselle fue lejos la bibicletada bajo la lluvia contra el viento. Resulta que después de la u nos íbamos a juntar con nuestro grupo de estudio bíblico, y, como siempre, nos perdimos para llegar a la casa de Danielle. Perderse es una cosa, pero perderse en bici, con lluvia en tu cara y el viento que te -literalmente- lleva de un lado a otro es otra muy distinta. Eventualmente dimos con la casa, y de hecho tuvimos una tarde bacán. A la salida, bajo la lluvia torrencial, me esperaba un regalo en la vereda: alguien había decidido deshacerse de sus muebles viejos y ahí estaba, esperandome, el velador que tanto necesitaba y que no me había comprado en ikea. Lo subí arriba de la bici y me lo traje pedaleando todo el camino. El Yerón me daba ánimos desde su bici. Y me sentí, por primera vez en Holanda, heróica, así, pedaleando contra viento y lluvia con un velador amarrado en la parte de atrás de la bici que se me enterraba en la espalda y no me dejaba sentarme bien.

De verdad es bacán sentirse tan héroe, lograrlo -aunque ese "lo" sea algo nimio e insignificante- y para que decir que ahora amo mi velador, y mi bici. Y sigo con un dolor de los mil demonios, como le escuché decir alguna vez a mi tata Emilio.

Ahora me espera un ritual que casi nadie entiende, pero las que sí, lo entienden a concho: hacerse un té, comerse una barra entera de chocolate y ver The Sound of Music. Así nomás la cosa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Procrastinando

El Jérôme escribe un paper para -¿cómo se llama tu clase, amor?- creating an atlantic community (basically it's diplomatic relations between the United States and the European Union after the war... me explica). Mientras él escribe, yo debería estar terminandome el artículo de mi profe sobre el cual tengo que hacer una presentación el miércoles; pero en mi defensa, cuando leí en el programa "Lastarria y la modernidad oligárquica" pensé altiro, ah, le tiro un chamullo con los proyectos fundacionales de nación, un pichintún de Doris Sommer, algo de Martín Rivas y quedamos como reina... el gran problema es que ahora que leo el texto me doy cuenta que es básicamente pura política - y la política fue justo justo la parte que no pesqué en Martín Rivas- es que mi clase de modernidad en américa latina es en realidad del depto. de historia, no del de letras. Me la tengo que bancar nomás, pero mi profe se va a tener que bancar que le meta a Martín Rivas en mi presentación.

Ya, ¿por qué estoy blogueando sobre esto? Ah, para explicar mi necesidad de procrastinación -hace un tiempo me confirmaron que también es una palabra en español, no solo en inglés, mish-

Lavé la loza
Ordené la casa (la caasa la patua, es con suerte un departamentito estudio, pero es que casa tiene esa connotación de hogar para mi, así que sepan disculpármelo)
Me pinté las uñas (eufemismo para: me hice la manicure completa)
Me lavé el pelo (y todavía no me lo seco)
Me comí el último pedazo de chocolate

Y después de todo eso se me ocurrió ¿por qué no escribo un post en el bloc para poner las fotos de lo linda que se ve la casa?

Así que aquí van:
chan! ...nunca me había pasado. Blogger no quiere subir mis fotos, así de silple. Créanme que lo he intentado, y nada. Me veo obligada al uso del nunca bien ponderado álbum de facebook (lo siento en el alma a mis tres amigos sin fb, ya me las arreglaré para que las vean si quieren).

Ya, partieron a facebook, y yo partí a estudiar.

AQUÍ ESTÁN LAS FOTOS! http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150617156895890.407078.726010889&type=1&l=d7d17bc9f1


martes, 14 de febrero de 2012

Weird stuff

Este no es un post del día de los enamorados. Lo siento.

Es un recuento de las cosas weird que me pasaron los íltomos días.

1. Ayer estábamos en la calle con el Jérôme, depidiendonos, porque él tenía que seguir estudiando y yo me iba a buscar bicicletas usadas. Una esquina cualquiera, nos dimos un mínimo beso (lo prometo, después de alemania somos muy cuidadosos con las demostraciones públicas de afecto) y un abrazo, y de pronto SHOCK! una chica - no una señora vieja amargada, una chica de nuestra edad- nos golpeaba furiosa la ventana desde adentro para que dejaramos de ofenderla con semejante cochinada! jajaja imagínense nuestra cara al verla a través de la ventana, de verdad pusimos unas inevitables caras de miedo y nos movimos a la otra esquina, un poquito mirando hacia atrás por si nos salía persiguiendo. Lamentablemente no hay fotos.

2. En el casino de la U. Voy al baño antes de mi clase, y el único que tiene la puerta de par en par es una que tiene escrito con plumón negro arriba "don´t let the muggles put you down" o algo así... y yo pienso, quién puede ser tan ñoño para hacer referencias a Harry Potter en un baño de universidad. Bueno, me meto y a la altura de mis ojos, escrito con lapis pasta, lo siguiente:



I BELIEVE THAT THE DOCTOR IS IMMORTAL
I BELIEVE IN SHERLOCK
MORIARTY IS REAL!

Después de varios minutos de mirar la puerta con un ataque de risa silencioso y en estado de shock, hice lo que tenía que hacer y partí corriendo a contarle al Jérôme que me preguntó como si fuera la pregunta más razonable del mundo ¿y tu qué agregaste? jajaja... eso no lo sabrán a menos que vengan a Leiden.

3. El almuerzo en el casino, lejos él almuerzo de casino más caro de nuestras vidas, para nunca más. Pero lo weird del caso, es que tenían todo un estante con lechecitas de todos los tamaños y sabores. Los viejotes peludos universitarios siguen tomando lechita al almuerzo ¿alguien se sigue preguntando cómo son tan altos los desgraciados?


4. Anoche en el supermercado (digo anoche porque estaba oscuro, deben haber sido como las 7) encontré esto. Weird!!!!!! Hojitas de parra EN LATA!!!!!!!


Eso es todo por hoy, de yapa, unas fotos de la facultad donde tengo clases los lunes, es el edificio viejo de la U, usado para ceremonias y exámenes de grado.



El salon para colgar los abrigos, obvio po



El patio de los decapitados



Mi pasillo


Esta última es para la Elvira, todavía me acuerdo como en una de nuestras primeras clases universitarias -nos sentábamos al lado- me miraste anonadada por no conocer a Paul Verlain. Fue un placer que me lo presentaras, me escribiste la Chanson d´automne (chamullada eso si, porque no te acordabas de todo) y me la volví a encontrar hace unos días, caminando por el centro. Esa cosa que les da a los holandeses por escribir poemas en las pareces.

domingo, 12 de febrero de 2012

Late in November

No me funcionó subir el video que quería, así que aquí está el link: http://www.youtube.com/watch?v=_vMe3zn4Sqc Esa es la canción que deberían estar escuchando mientras leen esto. Y pueden pensar que de alguna forma estamos cronotópicamente conectados por está canción, porque es la misma que yo escucho mientras escribo.
Es la canción de Snufkin, o Snussmumrik, uno de los personajes de los Moomin, de la finlandesa Tove Jansson. Son los libros con los que aprendí a leer y probablemente con los que me enamoré de viajar también.

Ahora un poco de la vida acá. Está todo congelado, es tan lindo ir a la U y encontrarse en cada canal con grupos de estudiantes o de niños patinando en el hielo. Hay toda una euforia al respecto que no es muy propia de la personalidad holandesa.


La primera semana de clases estuvo bastante relajada para mi, sólo tengo dos clases, así que fui a ver a la directora del master para preguntarle si puedo empezar a investigar para mi tesis por mi cuenta, y luego de conversar un rato (más bien una especie de exámen espontáneo) y recorrer toda mi malla académica, decidió que estoy sobrecalificada para el master que estoy haciendo y me va a cambiar al de investigación. Yo feliz, aunque significa quedarnos acá hasta septiembre 2013 en vez de enero, un invierno más. Para el Jérôme, en cambio, ha sido sumergirse en el descubrimiento de la horrible vida del estudiante de historia. Un libro por semana para cada uno de sus tres cursos, cada libro con su respectivo ensayo semanal. Pobrecito, acá lo veo tipeando en el computador un domingo en la tarde, mientras yo estoy en la camita escribiendo en el blog y viendo la nieve afuera (y comiendo nutella, obvio). Pero, como todo, es cosa de costumbre y de agarrar el ritmo, estoy segura de que a final de semestre va a ser un seco para escribir ensayos contra el tiempo, como yo y cada paper de análisis de textos hispanoamericanos. Ja.

En otras noticias, mañana nos pintan el departamento. Íntegro y gratis. Todo porque Jérôme es tan europeo. jajaja, siempre me acuerdo de haber escuchado varias veces que los chilenos no somos buenos para reclamar lo que nos corresponde, ej. no mandamos de vuelta la comida en el restorán aunque no sea lo que pedimos o esté mala, cosas así. Bueno, cuando llegamos al depto, teníamos un inventario y habían varias cosas que faltaban, yo las reclamé todas, pero el Yerón llegó al extremo de hacer venir al caretaker a que viera el depa y le mostró todas las manchas y las saltaduras de pintura (cómo les explico, con mis estándares de estudiante y con la cara del caretaker, no me hubiera atrevido a reclamar en absoluto) y con una diplomacia francesa del siglo XVIII, logró que la próxima fecha libre que tuviera el pintor, nos repintara el depto completito, jajaja. Lección aprendida, la próxima vez mando la comida de vuelta si no esta acorde.

Así pasan nuestros días invernales en Leiden. Pareciera que estuviéramos en lo más profundo de Inverlandia y fuéramos los únicos que se dan cuenta (no es que los holandeses no se abriguen, pero caminan por la calle sin ese dejo de sufrimiento que nos destaca a nosotros). En mis clases hay varias latinas, incluso me pareció ver a una chilena la semana pasada, voy a investigar más el asunto. Pero básicamente estudiamos, cocinamos, comemos, disfrutamos la ciudad hasta que el cuerpo aguante el frío y nos volvemos a la casa, donde siempre es un placer llegar.



                                                             mi facultad                

domingo, 5 de febrero de 2012

Hasta que nieva

Sentarme en el sofá, con las patas arriba de la mesa del living, tomando leche caliente con chocolate derretido dentro, escuchando a Agnes Obel mientras veo la nieve desde mi ventana llena de velitas no es algo que haga para darles a ustedes la sensación de postal nórdica. Es algo que se hace necesario. Como saben, los que ven las noticias o leen el diario, hace frío. Frío Polar. Así con mayúsculas. Y la palabra Hogar (home, heim, foyer, tehuis) cobra un nuevo significado. Ahora tengo uno, y está calientito acá adentro. Entre los pocos lujos que compramos en IKEA (lo demás son artículos de primera necesidad, como ropa de cama) están las velas que ahora iluminan la ventana. Comprar chocolate en el supermercado en esta fecha y con este clima, también es una necesidad, para que sepan. Para que sepan que igual se puede vivir sin niuno pero con amor y sopita y pan.

Hay tantas cosas que quería contarles desde la última vez que escribí. Y ahora tengo tiempo porque me quedé en la casa mientras el Jérôme se fue a ver el partido de rugby al pub del centro (tampoco a propósito para que se ustedes se rieran con la imagen matrimonial cliché) se me olvidan las cosas. Se mueren la cantidad de azucar que hay en mi chocolate caliente.

Por fin el azucar me subió a la cabeza, ahora si.
El cambio del hotel al departamento fue magnífico: salimos sólo un poquito tarde del hotel, cargando los kilos y maletas y bolsas de comida que habíamos juntado y llegamos justo a tiempo a nuestro edificio. Luego de las formalidades y llaves en mano, el marido, como si no hubiera cargado ya suficientes cosas, tiró las maletas y me cargó a mi a través del umbral de nuestro primer hogar. Para los que no saben la tradición se remonta a una leyenda celta que asegura prosperidad para el hogar si la novia no toca el umbral la primera vez que lo cruza. Estar adentro fue otra cosa. Igual sabíamos que era un departamento de estudiantes, no esperábamos ninguna maravilla: el resultado fue mejor y peor de lo que esperábamos: como lugar tenía mucho potencial, pero era lejos uno de los departamentos mas inmundos que hemos visto, y créanme, hemos visto varios de esos.
Ese mismo día tuvimos la brillante y maratónica idea de pegarnos el pique a Delft (20 minutos en tren) para ir a IKEA. Y fuimos, y después de casi 5 horas escogiendo con pinzas lo más barato y de al final de escoger todo sentarnos en el suelo como niñitos pobres a calcular cuanta plata gastaríamos antes de ir a pagar, tomamos el tren de las 20:15 de vuelta. Llegamos justo a tiempo para pasar al supermercado de la estación a comprar -también maratónicamente- todos los artículos de limpieza posibles, y unas ensaladas y partimos de vuelta al hogar, que todavía no merecía el nombre.

Los primeros tres días fueron básicamente limpieza. Pero de a poco hemos cocinado cada vez más: es increíble como una casa se convierte en un hogar mientras más uno cocina en ella. Es una cuestión super primitiva, tiene que ver con el fuego, los olores, los alimentos. La cosa es que ya se convirtió en un lugar habitable y habitado. Tal vez en un próximo post les muestre un "antes y después".

Buenas noches desde el frío polar.

sábado, 28 de enero de 2012

OhLanda

Llegamos hace cinco días y aún no había escrito nada. Horroroso de mi parte lo sé. Antes de adentrarme a contarles la aventura holandesa, algunas notas: las fotos del matrimonio civil están en facebook (menos glamoroso, pero más eficaz, lo siento)  y los videos no van a estar hasta que en el depto logre bajar algún programa que los lea y los pueda ver yo primero.

Entonces, llegamos a Leiden mirando espectantes desde la ventana del tren. Espectantes es para decirlo en bonito, en realidad mirábamos babosos por la ventana del tren. Nunca jamás pensé que cometería el sacrilegio de decir que alguna ciudad europea podría ser mas bonita que Heidelberg (amor de mis amores), pero Leiden, ay!

La primera noche fue llegar al hotel (a 10 min del centro en micro) y mandar al maridito/sherpa/enfermero a explorar hasta encontrar un supermercado. Yo me quedé en cama con el resfrío del año. El segundo día abrigarse bien y salir a dejar los pies y los ojos en la calle. Guau. Cómo tan bonita la porquería de ciudad, cómo tanta gente tan amable y cómo (cómo en serio) lo hacer para toditos hablar inglés, al punto de que preguntar "do you speak english" te parece ofensivo porque deberías dar por sentado que todos lo hablan.
Ese mismo día logramos un montón de trámites que en países más burocráticos se hubieran demorado años.

Luego comenzaron las listas de presupuestos y cosas que hacer. Pero sin dejar de babear un poquito cada vez que vamos al centro. Ahora la cosa está así: estamos a sábado, mañana en la iglesia el plan es hacer amigos como locos y conseguir buenos datos de pegas y lugares donde comprar barato. El miércoles es el día de mudanza: a las 10:30 de la mañana firmamos el contrato y nos entregan las llaves de nuestro primer departamento en Smaragdlaan, a unos 10 min. del centro en bici, 5 en micro. Ese mismo día luego de hacer un chequeo rápido de lo que necesitamos, tomamos en tren a Delft (20 min) y nos vamos a Ikea, luego al volver tenemos la tarde/noche para desempacar y convertir el departamentucho de estudiantes en un hogar. El jueves es el día de introducción, mi favorito antes de empezar las clases en cualquier universidad, porque es el día en que te muestran la biblioteca y te enseñan a usarla, yey. El viernes a las 10:52 tenemos nuestra entrevista en el registro civil, para que nos den la residencia y luego volvemos a las facultades respectivas (humanidades y ciencias sociales) a conocer compañeritos y preguntar estupideces a los guías.
Eso es todo lo que sé del futuro por ahora. A continuación, la historia de la llegada en fotos:


En el metro de Paris: subir y  bajar con unos 60 kilos de equipaje y cruzar la ciudad luz con una esposa enferma es algo que el Jérôme puede sentirse orgulloso de haber hecho. En la foto: el sherpa y la resfriada.



La feliz llegada a Leiden. Con caras de emoción en la estación de trenes. Nuestros primeros pasos en nuestra ciudad futura.


Mami! también tienen Jumbo acá! jajaja, pero es chico y estudiantoso.


Imposible no sonreír en una ciudad tan linda. En el tren yo le decía a Jéôme "¿te maginái la ciudad es horrible y la gente súper antipática y nadie habla inglés?" Ja. ja. ja.


Para que vean que sí hay molinos en todas partes. Éste es uno de varios que hay en la ciudad.


La única cosa peor que pagar mucha plata por comer en el restoran del hotel es que cuando pidas una cerveza chica te traigan una especie de muestra gratis. En la foto: el Jérôme riéndose de lo absurda de mi cerveza (en la foto se ve más grande de lo que era en realidad).


Intervención artística? Preocupación por el medio ambiente? Acá los arboles tienen bufandas. Y algunos puentes también. Para que no se resfríen, como el Jérôme, que se contagió mi resfrío justo cuando yo me sané.


Donde comer barato? en el local de comida de Indonesia. mi menú (en la foto) por 4, 90.


El chancho comiendo Indonesia.


El día que fuimos a ver nuestro futuro departamento mi amor tuvo un ataque de depresión que solo yo podría entender (y todos los otros habitantes del edificio soviético de Neuenheimer Feld en Heidelberg, ese que tenía baños compartidos por 15 personas y una cocina con gusanos ocasionales). Nuestro futuro depto no es así, pero es el mismito tipo de edificio, en el mismito lugar de la ciudad (exepto que este tiene un canal y patitos). En la foto el Jérôme con cara de enojo. Nuestro depto está en el primer piso y tiene la gracia de tener una "terracita" que mira al pasto y al canal con patitos. La parte mala eran los flaites reunidos justo en la esquina (pero flaites adolescentes, así que no dan tanto miedo) y el hecho de que los buzones de correo hayan sido molidos a golpes por probablemente estudiantes ebrios. Nada que no hayamos vivido antes. Y si, para que se queden tranquilos nos vamos a comprar un bat de béisbol, y apenas tengamos trabajos y ahorremos un poco nos vamos corriendo a un lugar mejor en el centro.


Dos clásicos que nunca fallan. Y no es que sea alcohólica, pero me hacen sentir como en casa en cualquier país al que voy.


Los sábados benditos son días de mercado. Y hoy salimos a pasear y almorzamos unos suculentos sandwiches de pescado crudo con cebollita picada. Aún nadie se ha enfermado.


Esta última es para el Choco, aquí su banda clon en las calles de Leiden.