sábado, 28 de enero de 2012

OhLanda

Llegamos hace cinco días y aún no había escrito nada. Horroroso de mi parte lo sé. Antes de adentrarme a contarles la aventura holandesa, algunas notas: las fotos del matrimonio civil están en facebook (menos glamoroso, pero más eficaz, lo siento)  y los videos no van a estar hasta que en el depto logre bajar algún programa que los lea y los pueda ver yo primero.

Entonces, llegamos a Leiden mirando espectantes desde la ventana del tren. Espectantes es para decirlo en bonito, en realidad mirábamos babosos por la ventana del tren. Nunca jamás pensé que cometería el sacrilegio de decir que alguna ciudad europea podría ser mas bonita que Heidelberg (amor de mis amores), pero Leiden, ay!

La primera noche fue llegar al hotel (a 10 min del centro en micro) y mandar al maridito/sherpa/enfermero a explorar hasta encontrar un supermercado. Yo me quedé en cama con el resfrío del año. El segundo día abrigarse bien y salir a dejar los pies y los ojos en la calle. Guau. Cómo tan bonita la porquería de ciudad, cómo tanta gente tan amable y cómo (cómo en serio) lo hacer para toditos hablar inglés, al punto de que preguntar "do you speak english" te parece ofensivo porque deberías dar por sentado que todos lo hablan.
Ese mismo día logramos un montón de trámites que en países más burocráticos se hubieran demorado años.

Luego comenzaron las listas de presupuestos y cosas que hacer. Pero sin dejar de babear un poquito cada vez que vamos al centro. Ahora la cosa está así: estamos a sábado, mañana en la iglesia el plan es hacer amigos como locos y conseguir buenos datos de pegas y lugares donde comprar barato. El miércoles es el día de mudanza: a las 10:30 de la mañana firmamos el contrato y nos entregan las llaves de nuestro primer departamento en Smaragdlaan, a unos 10 min. del centro en bici, 5 en micro. Ese mismo día luego de hacer un chequeo rápido de lo que necesitamos, tomamos en tren a Delft (20 min) y nos vamos a Ikea, luego al volver tenemos la tarde/noche para desempacar y convertir el departamentucho de estudiantes en un hogar. El jueves es el día de introducción, mi favorito antes de empezar las clases en cualquier universidad, porque es el día en que te muestran la biblioteca y te enseñan a usarla, yey. El viernes a las 10:52 tenemos nuestra entrevista en el registro civil, para que nos den la residencia y luego volvemos a las facultades respectivas (humanidades y ciencias sociales) a conocer compañeritos y preguntar estupideces a los guías.
Eso es todo lo que sé del futuro por ahora. A continuación, la historia de la llegada en fotos:


En el metro de Paris: subir y  bajar con unos 60 kilos de equipaje y cruzar la ciudad luz con una esposa enferma es algo que el Jérôme puede sentirse orgulloso de haber hecho. En la foto: el sherpa y la resfriada.



La feliz llegada a Leiden. Con caras de emoción en la estación de trenes. Nuestros primeros pasos en nuestra ciudad futura.


Mami! también tienen Jumbo acá! jajaja, pero es chico y estudiantoso.


Imposible no sonreír en una ciudad tan linda. En el tren yo le decía a Jéôme "¿te maginái la ciudad es horrible y la gente súper antipática y nadie habla inglés?" Ja. ja. ja.


Para que vean que sí hay molinos en todas partes. Éste es uno de varios que hay en la ciudad.


La única cosa peor que pagar mucha plata por comer en el restoran del hotel es que cuando pidas una cerveza chica te traigan una especie de muestra gratis. En la foto: el Jérôme riéndose de lo absurda de mi cerveza (en la foto se ve más grande de lo que era en realidad).


Intervención artística? Preocupación por el medio ambiente? Acá los arboles tienen bufandas. Y algunos puentes también. Para que no se resfríen, como el Jérôme, que se contagió mi resfrío justo cuando yo me sané.


Donde comer barato? en el local de comida de Indonesia. mi menú (en la foto) por 4, 90.


El chancho comiendo Indonesia.


El día que fuimos a ver nuestro futuro departamento mi amor tuvo un ataque de depresión que solo yo podría entender (y todos los otros habitantes del edificio soviético de Neuenheimer Feld en Heidelberg, ese que tenía baños compartidos por 15 personas y una cocina con gusanos ocasionales). Nuestro futuro depto no es así, pero es el mismito tipo de edificio, en el mismito lugar de la ciudad (exepto que este tiene un canal y patitos). En la foto el Jérôme con cara de enojo. Nuestro depto está en el primer piso y tiene la gracia de tener una "terracita" que mira al pasto y al canal con patitos. La parte mala eran los flaites reunidos justo en la esquina (pero flaites adolescentes, así que no dan tanto miedo) y el hecho de que los buzones de correo hayan sido molidos a golpes por probablemente estudiantes ebrios. Nada que no hayamos vivido antes. Y si, para que se queden tranquilos nos vamos a comprar un bat de béisbol, y apenas tengamos trabajos y ahorremos un poco nos vamos corriendo a un lugar mejor en el centro.


Dos clásicos que nunca fallan. Y no es que sea alcohólica, pero me hacen sentir como en casa en cualquier país al que voy.


Los sábados benditos son días de mercado. Y hoy salimos a pasear y almorzamos unos suculentos sandwiches de pescado crudo con cebollita picada. Aún nadie se ha enfermado.


Esta última es para el Choco, aquí su banda clon en las calles de Leiden. 

lunes, 23 de enero de 2012

Un break

Un break en la subida de videos de "diario secreto de la novia" (que hice sólo para ustedes, recuérdenlo).
Una pausa para informar a los lectores que las maletas ya están que revientan, esta es nuestra última noche en Francia (después de todo el caos previo y felicidad posterior al matrimonio). Mañana a las 6:30 de la mañana parte nuestro tren a lo desconocido. Y vaya que es un viaje: Quimper-Paris; Paris-Rotterdam; Rotterdam-Leiden. Esto de ser estudiantes, ah.

Bueno, y para los que quieren que vuelva el diario de la novia, apenas nos instalemos en Leiden (en el depto o si tenemos tiempo antes en el hotel) voy a subir los videos que faltan y luego las fotos y videos del matrimonio civil, pero no se hagan ilusiones, son pocas y poco profesionales. En la mayoría salgo con unas caras que parece que me hubieran pagado para verme fea, porque en vivo y en directo me veía bien bonita, dicen.

Y un alguito para que tengan algo por lo que sapear el blog: el momento de las argollas.

jueves, 19 de enero de 2012

Diario secreto de la novia - a dos días del matrimonio

Apusto a que les gusta la idea, ah?

De ahora en adelante voy a subir mis pensamientos/ listas de cosas por hacer/ nervios, etc. previos al matrimonio civil (que es el único que me va a poner nerviosa, no pienso estresarme ni un pelo para el 14 de julio).
Ahora escribo desde mi base militar estratégica para todas estas operaciones. mi cama. Es bacán estar sola en la casa y poder estar metida en la cama, mientras afuera el viento se lo lleva todo,  escribiendo sin preocuparme de que nadie piense que soy una vaga.

Nerviómetro:
alto. me dio un ataque de dolor a la guata cuando estábamos en el centro, el príncipe azul me trajo a la casa galopando en un taxi y me hizo un guatero. Ahora que vio que me sentía mejor se fue de nuevo al  centro a hacer las mil cosas que nos faltan. Yo debería estar haciendo maletas o arreglándome las uñas, pero... más ratito.

Cosas que faltan:
-vestido (si, me caso en dos días y aún no se si mi vestido llegó al correo o no, yupi).
-una camisa para Jérôme.
-unas flores (pero en el peor de los casos, saco agunas del patio del vecino o de la entrada de la Mairie)
-mi familia: ya, este es un punto mamón, y todos saben que en realidad yo soy ruda e independiente, pero tengo que confesar que questos últimos días se me rompe un poquito el corazón de pensar que me voy a casar sin ellos acá. Yo sé que está el matri de julio y blabla, pero igual faltan. Es como esa escena de Kill Bill cuando se casa la Uma Thurman, y no hay nadie sentado en el lado de la novia! Así de terrible va a ser!
Ya, en verdad -si no es en su propio blog, dónde se queja una- es muy muy horrible. Sobretodo porque la familia del Jérôme es adorable, pero simplemente no tiene esa cercanía latinoamericana. Seguro, se dan besos a cada rato, pero me han visto todos estos días con cara de cordero degollado y no me han preguntado nada, no existe esa cosa como maternal que tienen todos los chilenos de asumir que echas de menos tu país y todo eso... pero bueno, es verdad que soy una chica valiente y ruda y lo voy a probar el sábado sin ponerme a llorar como cabra chica cuando no vea a nadie de mi familia o amigos en la Mairie. Como las niñas grandes que no lloran.

jueves, 12 de enero de 2012

Recapitulación

Demasiadas cosas en pocos días.

Hce tiempo que me propongo escribir con pasión sobre las mujeres que en pleno invierno salen a la calle con ballerinas (si, esas chalitas planas que nosotras usamos en verano, como correspode) o con zapatitos sin calcetines. Incluso vi a alguien con hawaianas (pero vamos a decir que era gringo y dormir tranquilos).

A parte de las cosas aberrantes como esa, hay otras pequeñas diferencias culturales que son, digamos, bonitas. Como el hecho de que en la casa del Jérôme (una casa familiar con 4 personas) haya solo 1 teléfono y esté literalmente escondido (y tenga de ring una cancioncita de lo más agradable). Aquí todavía perdura esa especie de "diplomacia francesa" que se ve en las películas de época. No se llama a cualquier hora a una casa (estrictamente prohibido queda llamar durante "el tiempo", que a todo esto es a las 20:30 porque la gente se niega a quedarse viendo las noticias hasta las 11 de la noche).

Pero creo que uno de los shocks más shockientos ha sido la "poli". No la policía, la politesse: la cortesía a falta de una palabra mejor. Aquí no existe eso del "hola vieja" o responder con sonidos guturales que asemejan palabras monosilábicas. Aquí la cosa es "bonjour mama, bonjour papa". Cuando se trata de la familia hay un respeto distinto que no significa falta de cercanía, y eso para un chileno es dificilícimo de entender. Para nosotros mientras más cercanos, más económico el lenguaje (agréguele garabatos a su gusto y toda la parafernalia paraverbal que quiera). Lo más cuático acá ha sido aprender a diferenciar el afecto de la formalidad en el lenguaje. Incluso entre amigos se saludan de "bonjour" (buenos días) en vez de "salut" (hola)  la mayoría de las veces.

En fin, cosas que han pasado... veamos, sigue el tour de conocer/salir con los amigos del novio, todos los días hay algún mensaje de texto nuevo para ir al bar o a un resto(ran). Además tenemos nuestro propio curso de matrimonio personalizado, como ese que te obligan a hacer en el registro civil en Chile, pero conducido por una pareja de amigos de la iglesia que son lo más bacán de la vida, y tienen tres hijitas que les prometo que son hadas.
Y durante todo este tiempo mi chancho sigue trabajando en la fábrica, lo que le deja poquito tiempo para estresarse ante el hecho de que nos casamos en 9 días. Yo durante estas semanas había sido la tranquilidad máxima. Una imagen perfecta de la novia zen. jajajaja... pero no podía durar tanto, no. Ayer, mientras volvíamos de la casa de Pascal y Mathilde yo le contaba a Jérôme lo cero estresada y nerviosa que estaba con todo esto del matrimonio y el cambio de país y todo eso... y 5 horas después, a las 2am me daba vueltas en la cama como pollo frito pensando "chonchitumare, me caso en 9 días!!! ¡¡¡chonchi chonchi!!!

Así que bueno, así están las cosas. Igual me puse nerviosa al final, sobretodo porque ayer fue un día de lucha. Me explico, ayer comenzaron los "soldes" (liquidaciones absolutas en absolutamente todas las tiendas, fechas exactas de comienzo y término que son dictadas casi que por el gobierno), entonces nos fuimos a una tarde de chicas con la suegri y la cuñi, y por fin supe lo que es luchar por las cosas en liquidación (igualito a ese capítulo de friends). Pero salimos victoriosas y yo me compré un abrigo a mitad de precio y unas botas negras con un modesto taco de unos 10 centímetros, para sentirme poderosa frente a estas francesas adictas a la moda que me hacen sentir como un mamarracho pueulerino.

Ok, llego mi suegri a almorzar y yo quiero hacerle una cazuela a mi amorcito, porque ando con nostalgia de sopita y quiero -por un día que sea- no comer mantequilla.

viernes, 6 de enero de 2012

4:51


Me tomó exactamente 12 días darme cuenta de lo que estoy haciendo. Hoy, a las 4:50 de la mañana me desperté con ese nudo en la guata que se retuerce y te interpela gritándote: "¿en qué estabas pensando al dejar botada tu vida cómoda y feliz chilena? ¿venirte a Francia, donde apenas hablas el idioma? ¿dejar tu pega que por muy mal pagada que fuera, al menos pagaba por un futuro económico totalmente incierto y que no pinta nada de bien? ¿meterte a estudiar a una universidad que apenas conoces de reputación, a un master que nunca te quedo demasiado claro? ¡no tienes donde vivir! ¡no tienes pega asegurada! ¡tus ahorros no van a durar mucho tiempo... y que pasa si te enfermas, o la ciudad es horrible, o el idioma imposible de aprender, o todos son antipáticos!

Y de pronto, una luz en mi camino. Pero literalmente una luz, la luz de la pieza de Jérôme, que a las 4:51 se levantaba para ir a la fábrica. A encerrarce con lás máquinas y los animales de granja procesados por 8 horas porque "si trabajo un día más podemos irnos de mini-luna de miel al pueblito de al lado". Porque para él no hay trabajo demasiado difícil, asqueroso, demandante o ... (inserte su adjetivo favorito aquí) cuando se trata de trabajar por nosotros.

Entonces me quedó meridianamente claro. Y me volví a dormir.

(Y después me levanté, me arreglé bien bonita, le limpié la casa y le cociné el almuerzo. Y no es chiste)





jueves, 5 de enero de 2012

Bloavezh mat

Feliz año nuevo en Bretón.  Aquí, algunas fotos de los primeros días del año:


El primer día del año fuimos a dejar a Maud, la hermana chica de Jérôme a sus clases de equitación, en todo lo que es el campo (aunque para ser honestos, desde la ventana de Jérôme se ven las vacas pastando también).


Y mientras Maunette estaba en sus clases, nos fuimos a pasear, promenade en francés, y un hobby además de las gentes que no viven en ciudades grandes y apestadas (no he dicho ningún nombre particular).




Una de las noches mi bretón me presentó a sus amigos bretones: señoritas, aquí los solteros! (a los demás no los puse en la foto para evitar tentaciones).



Ah, hay que mencionar el bar "Céili", es el lugar de Quimper en donde todo pasa. Para que decir que Jérôme y sus amigos son todos amigos del dueño. Es como esos bares de las peliculas irlandesas que piensas que solo existen en el cine, pero no! Conozco a varios que se quedarían a vivir acá.


Por último, si se fijan bien pueden ver una Publication de mariage, esos somos nosotros.