Y en una milésima de segundo darse cuenta de que las llaves de la casa siguen adentro, colgadas
-imperturbables- en el llavero que nos regalaron los Collins. Rayos! rayos, rayos, rayos! Y una con una polera larga y unas pantys y el polerón del Jérôme y las botas peludas. Y el canasto para ir a buscar la ropa a la sala de lavar, lógico, porque a eso iba.
Catástrofe. sust. f. : quedarse afuera de la casa sin celular, sin saberse de memoria ningún teléfono, sinrecordar en qué número vive mi nueva amiga, sin poder salir afuera a ver si anotó su nombre en el timbre.
Por suerte hoy es uno de los contados días en que la oficina del caretaker abre, justo una hora depués de la catástrofe. Y en una situación de aquellas en que uno se queda como un poquito lelo los primeros segundos, sin saber qué hacer, mi primera idea fue subir al primer piso a ver si la ropa estaba lista. Luego, seguir subiendo hasta el tercero -donde vive mi amiga de la lavandería- miré cada puerta buscando alguna señal de su presencia, pero nada. Ante la verguenza de tocar todas las puertas y la posibilidad de que no estuviera, me di por vencida y bajé, derrotada, a la planta baja. De pronto, recordé al vecino de al lado, a quién había visto salir el otro día de su depto y a quién, por suerte, había saludado de lo más amable. Toqué la puerta con los dedos cruzados: me abrió con el cepillo de dientes en la boca y un hilito de pasta de dientes cayéndole por la barba. Le expliqué quién era y mi situación, y me pasó amablemente su teléfono. Dos pasos más allá (camino a la puerta del caretaker, para ver su número de celular) me doy cuenta de que el telefono está en chino. Si, en chino, pero mi vecino no es chino -o sea, no tiene cara de chino- En ese mismo momento el se da vuelta y me dice "espera, mi teléfono está en chino". Lo desbloquéa y logro llamar al caretaker: no, me tengo que esperar una hora a que se abra la oficina porque estamos en un país desarrollado donde la gente no se anda olvidando de sus llaves, tercermundista. Mentira, jaja, no me dijeron eso, pero pudieron haberlo hecho porque igual tuve que esperar una hora. Ah, y mi vecino es italiano -pero sin cara de chino, más con cara de aleman u holandés-.
De vuelta a la sala de lavar, donde hay un sillón que siempre miré con asco -porque esa es la sala de lavar más inmunda que he visto en mi vida- pero ahora el sillón tenía un nosequé provocador, que me compelía a olvidar mis prejuicios de higiene y sentarme de una vez por todas, si igual era mejor que el suelo y me esperaban unos 57 minutos.
Varias personas entraron y salieron, ropa sucia, ropa mojada, ropa seca, repetir. En eso entró una chica a quién ya había visto. Me preguntó algo o me saludó no sé y mientras yo no ponía mucha aención, pasó algo tan Alice in Wonderland, tan -nombre de esos monitos en que la protagonista hablaba con los animales mientras los papás recorrían africa-: la chica esta me habló en español. Pero yo no estaba poniendo atención y no estaba segura de habérmelo imaginado o no. La miré con cara de itiota tres segundos y medio, doblé la cabeza a la derecha, y le pregunté -cómo si fuera lo más improbable del mundo- "¿me hablaste en castellano?" Ella se rió y me dijo que sí, yo le expliqué que pensé que estaba alucinando. Luego, como buenas latinoamericanas, nos pusimos a conversar por unos 45 minutos.
Lo peor ya había pasado: en unos minutos estuve frente a la señora amable de la oficina y ella me abrió la puerta, y me contó que -por muy holandesa que fuera- ella también se había quedado afuera una vez.
Así que la historia de hoy tuvo un final feliz, y pude volver al hogar a hacer las cosas que la gorda hace. Pero algo me dice que no todos ustedes conocen el estereotipo de la gorda.
gorda, la. sust. f., vocat.: dícese de la mujer casada que pasa la mayoría de su tiempo en casa, en el starbucks, en el mall o en el gimnasio. Se caracteriza por conducir un tipo de vehículo exesivamente grande y particularmente difícil de estacionar. Tiene varios hijos o se las arregla para que la vean con varios críos en el auto, en el supermercado (Jumbo) o similares.
Mi situación en realidad no es tan dramática, pero la verdad es que mientras dure este semestre en que solo tengo dos cursos (que, digámoslo, son bastante fáciles) y no encuentre trabajo, tengo demasiado tiempo libre. Aquí sus sugerencias:
martes, 28 de febrero de 2012
jueves, 23 de febrero de 2012
Giselle la gazelle
El Jérôme tiene hace años una manía al nombrar mis cosas: tiene que rimar. Así, mi primera orquídea se llamó "Dorothée l´orchidée", mi segunda bicicleta alemana "Marinette la bicyclette", y un largo etcétera.
El otro día una compañera del master me dio una página muy buena dónde los holandeses compran y venden sus cosas, la gracia es que las bicicletas (que en una ciudad universitaria como Leiden se acaban cada comienzo de semestre y son bastante caras) son variadas y baratas. Así fue como terminamos en una aventura a un lugar llamado "Zoetemeer" en búsqueda de mi nueva bici. Y la encontramos, y el dueño es una de las personas más altas que he visto, por suerte la bici era de su esposa, que es un poco mas baja (igual tuvimos que bajar el asiento hasta el tope para que yo no me cayera cada 5 minutos). Nos volvimos en tren con bici incluída, que se llama por supuesto "Giselle la gazelle" (Gazelle es una marca de bicis bastante popular por acá).
Ayer fue mi primer día en bici. Al mismo tiempo, era el día de mi presentación de un texto sobre política y positivismo en el Chile de mediados del s.XIX. Ahora, ¿qué tiene eso de importante? Que el profesor a quien presentaba el texto es el mismísimo director de la comisión de admisión al research master, el programa al que la directora del depto. de literatura me está empujando. Tener la aprobación de ella es como tener el trámite listo, pero igual tengo que pasar por todos los canales burocráticos pertinentes, que incluyen a mi profesor.
Por eso era tan necesario impresionarlo -que me pusiera en su mapa mental para cuando le llegue la carta oficial pidiendo mi "ascenso"-.
Lo mejor de mi primer día con Giselle fue lejos la bibicletada bajo la lluvia contra el viento. Resulta que después de la u nos íbamos a juntar con nuestro grupo de estudio bíblico, y, como siempre, nos perdimos para llegar a la casa de Danielle. Perderse es una cosa, pero perderse en bici, con lluvia en tu cara y el viento que te -literalmente- lleva de un lado a otro es otra muy distinta. Eventualmente dimos con la casa, y de hecho tuvimos una tarde bacán. A la salida, bajo la lluvia torrencial, me esperaba un regalo en la vereda: alguien había decidido deshacerse de sus muebles viejos y ahí estaba, esperandome, el velador que tanto necesitaba y que no me había comprado en ikea. Lo subí arriba de la bici y me lo traje pedaleando todo el camino. El Yerón me daba ánimos desde su bici. Y me sentí, por primera vez en Holanda, heróica, así, pedaleando contra viento y lluvia con un velador amarrado en la parte de atrás de la bici que se me enterraba en la espalda y no me dejaba sentarme bien.
De verdad es bacán sentirse tan héroe, lograrlo -aunque ese "lo" sea algo nimio e insignificante- y para que decir que ahora amo mi velador, y mi bici. Y sigo con un dolor de los mil demonios, como le escuché decir alguna vez a mi tata Emilio.
Ahora me espera un ritual que casi nadie entiende, pero las que sí, lo entienden a concho: hacerse un té, comerse una barra entera de chocolate y ver The Sound of Music. Así nomás la cosa.
El otro día una compañera del master me dio una página muy buena dónde los holandeses compran y venden sus cosas, la gracia es que las bicicletas (que en una ciudad universitaria como Leiden se acaban cada comienzo de semestre y son bastante caras) son variadas y baratas. Así fue como terminamos en una aventura a un lugar llamado "Zoetemeer" en búsqueda de mi nueva bici. Y la encontramos, y el dueño es una de las personas más altas que he visto, por suerte la bici era de su esposa, que es un poco mas baja (igual tuvimos que bajar el asiento hasta el tope para que yo no me cayera cada 5 minutos). Nos volvimos en tren con bici incluída, que se llama por supuesto "Giselle la gazelle" (Gazelle es una marca de bicis bastante popular por acá).
Ayer fue mi primer día en bici. Al mismo tiempo, era el día de mi presentación de un texto sobre política y positivismo en el Chile de mediados del s.XIX. Ahora, ¿qué tiene eso de importante? Que el profesor a quien presentaba el texto es el mismísimo director de la comisión de admisión al research master, el programa al que la directora del depto. de literatura me está empujando. Tener la aprobación de ella es como tener el trámite listo, pero igual tengo que pasar por todos los canales burocráticos pertinentes, que incluyen a mi profesor.
Por eso era tan necesario impresionarlo -que me pusiera en su mapa mental para cuando le llegue la carta oficial pidiendo mi "ascenso"-.
Lo mejor de mi primer día con Giselle fue lejos la bibicletada bajo la lluvia contra el viento. Resulta que después de la u nos íbamos a juntar con nuestro grupo de estudio bíblico, y, como siempre, nos perdimos para llegar a la casa de Danielle. Perderse es una cosa, pero perderse en bici, con lluvia en tu cara y el viento que te -literalmente- lleva de un lado a otro es otra muy distinta. Eventualmente dimos con la casa, y de hecho tuvimos una tarde bacán. A la salida, bajo la lluvia torrencial, me esperaba un regalo en la vereda: alguien había decidido deshacerse de sus muebles viejos y ahí estaba, esperandome, el velador que tanto necesitaba y que no me había comprado en ikea. Lo subí arriba de la bici y me lo traje pedaleando todo el camino. El Yerón me daba ánimos desde su bici. Y me sentí, por primera vez en Holanda, heróica, así, pedaleando contra viento y lluvia con un velador amarrado en la parte de atrás de la bici que se me enterraba en la espalda y no me dejaba sentarme bien.
De verdad es bacán sentirse tan héroe, lograrlo -aunque ese "lo" sea algo nimio e insignificante- y para que decir que ahora amo mi velador, y mi bici. Y sigo con un dolor de los mil demonios, como le escuché decir alguna vez a mi tata Emilio.
Ahora me espera un ritual que casi nadie entiende, pero las que sí, lo entienden a concho: hacerse un té, comerse una barra entera de chocolate y ver The Sound of Music. Así nomás la cosa.
domingo, 19 de febrero de 2012
Procrastinando
El Jérôme escribe un paper para -¿cómo se llama tu clase, amor?- creating an atlantic community (basically it's diplomatic relations between the United States and the European Union after the war... me explica). Mientras él escribe, yo debería estar terminandome el artículo de mi profe sobre el cual tengo que hacer una presentación el miércoles; pero en mi defensa, cuando leí en el programa "Lastarria y la modernidad oligárquica" pensé altiro, ah, le tiro un chamullo con los proyectos fundacionales de nación, un pichintún de Doris Sommer, algo de Martín Rivas y quedamos como reina... el gran problema es que ahora que leo el texto me doy cuenta que es básicamente pura política - y la política fue justo justo la parte que no pesqué en Martín Rivas- es que mi clase de modernidad en américa latina es en realidad del depto. de historia, no del de letras. Me la tengo que bancar nomás, pero mi profe se va a tener que bancar que le meta a Martín Rivas en mi presentación.
Ya, ¿por qué estoy blogueando sobre esto? Ah, para explicar mi necesidad de procrastinación -hace un tiempo me confirmaron que también es una palabra en español, no solo en inglés, mish-
Lavé la loza
Ordené la casa (la caasa la patua, es con suerte un departamentito estudio, pero es que casa tiene esa connotación de hogar para mi, así que sepan disculpármelo)
Me pinté las uñas (eufemismo para: me hice la manicure completa)
Me lavé el pelo (y todavía no me lo seco)
Me comí el último pedazo de chocolate
Y después de todo eso se me ocurrió ¿por qué no escribo un post en el bloc para poner las fotos de lo linda que se ve la casa?
Así que aquí van:
chan! ...nunca me había pasado. Blogger no quiere subir mis fotos, así de silple. Créanme que lo he intentado, y nada. Me veo obligada al uso del nunca bien ponderado álbum de facebook (lo siento en el alma a mis tres amigos sin fb, ya me las arreglaré para que las vean si quieren).
Ya, partieron a facebook, y yo partí a estudiar.
AQUÍ ESTÁN LAS FOTOS! http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150617156895890.407078.726010889&type=1&l=d7d17bc9f1
Ya, ¿por qué estoy blogueando sobre esto? Ah, para explicar mi necesidad de procrastinación -hace un tiempo me confirmaron que también es una palabra en español, no solo en inglés, mish-
Lavé la loza
Ordené la casa (la caasa la patua, es con suerte un departamentito estudio, pero es que casa tiene esa connotación de hogar para mi, así que sepan disculpármelo)
Me pinté las uñas (eufemismo para: me hice la manicure completa)
Me lavé el pelo (y todavía no me lo seco)
Me comí el último pedazo de chocolate
Y después de todo eso se me ocurrió ¿por qué no escribo un post en el bloc para poner las fotos de lo linda que se ve la casa?
Así que aquí van:
chan! ...nunca me había pasado. Blogger no quiere subir mis fotos, así de silple. Créanme que lo he intentado, y nada. Me veo obligada al uso del nunca bien ponderado álbum de facebook (lo siento en el alma a mis tres amigos sin fb, ya me las arreglaré para que las vean si quieren).
Ya, partieron a facebook, y yo partí a estudiar.
AQUÍ ESTÁN LAS FOTOS! http://www.facebook.com/media/set/?set=a.10150617156895890.407078.726010889&type=1&l=d7d17bc9f1
martes, 14 de febrero de 2012
Weird stuff
Este no es un post del día de los enamorados. Lo siento.
Es un recuento de las cosas weird que me pasaron los íltomos días.
1. Ayer estábamos en la calle con el Jérôme, depidiendonos, porque él tenía que seguir estudiando y yo me iba a buscar bicicletas usadas. Una esquina cualquiera, nos dimos un mínimo beso (lo prometo, después de alemania somos muy cuidadosos con las demostraciones públicas de afecto) y un abrazo, y de pronto SHOCK! una chica - no una señora vieja amargada, una chica de nuestra edad- nos golpeaba furiosa la ventana desde adentro para que dejaramos de ofenderla con semejante cochinada! jajaja imagínense nuestra cara al verla a través de la ventana, de verdad pusimos unas inevitables caras de miedo y nos movimos a la otra esquina, un poquito mirando hacia atrás por si nos salía persiguiendo. Lamentablemente no hay fotos.
2. En el casino de la U. Voy al baño antes de mi clase, y el único que tiene la puerta de par en par es una que tiene escrito con plumón negro arriba "don´t let the muggles put you down" o algo así... y yo pienso, quién puede ser tan ñoño para hacer referencias a Harry Potter en un baño de universidad. Bueno, me meto y a la altura de mis ojos, escrito con lapis pasta, lo siguiente:
I BELIEVE THAT THE DOCTOR IS IMMORTAL
I BELIEVE IN SHERLOCK
MORIARTY IS REAL!
Después de varios minutos de mirar la puerta con un ataque de risa silencioso y en estado de shock, hice lo que tenía que hacer y partí corriendo a contarle al Jérôme que me preguntó como si fuera la pregunta más razonable del mundo ¿y tu qué agregaste? jajaja... eso no lo sabrán a menos que vengan a Leiden.
3. El almuerzo en el casino, lejos él almuerzo de casino más caro de nuestras vidas, para nunca más. Pero lo weird del caso, es que tenían todo un estante con lechecitas de todos los tamaños y sabores. Los viejotes peludos universitarios siguen tomando lechita al almuerzo ¿alguien se sigue preguntando cómo son tan altos los desgraciados?
4. Anoche en el supermercado (digo anoche porque estaba oscuro, deben haber sido como las 7) encontré esto. Weird!!!!!! Hojitas de parra EN LATA!!!!!!!
Eso es todo por hoy, de yapa, unas fotos de la facultad donde tengo clases los lunes, es el edificio viejo de la U, usado para ceremonias y exámenes de grado.
Es un recuento de las cosas weird que me pasaron los íltomos días.
1. Ayer estábamos en la calle con el Jérôme, depidiendonos, porque él tenía que seguir estudiando y yo me iba a buscar bicicletas usadas. Una esquina cualquiera, nos dimos un mínimo beso (lo prometo, después de alemania somos muy cuidadosos con las demostraciones públicas de afecto) y un abrazo, y de pronto SHOCK! una chica - no una señora vieja amargada, una chica de nuestra edad- nos golpeaba furiosa la ventana desde adentro para que dejaramos de ofenderla con semejante cochinada! jajaja imagínense nuestra cara al verla a través de la ventana, de verdad pusimos unas inevitables caras de miedo y nos movimos a la otra esquina, un poquito mirando hacia atrás por si nos salía persiguiendo. Lamentablemente no hay fotos.
2. En el casino de la U. Voy al baño antes de mi clase, y el único que tiene la puerta de par en par es una que tiene escrito con plumón negro arriba "don´t let the muggles put you down" o algo así... y yo pienso, quién puede ser tan ñoño para hacer referencias a Harry Potter en un baño de universidad. Bueno, me meto y a la altura de mis ojos, escrito con lapis pasta, lo siguiente:
I BELIEVE THAT THE DOCTOR IS IMMORTAL
I BELIEVE IN SHERLOCK
MORIARTY IS REAL!
Después de varios minutos de mirar la puerta con un ataque de risa silencioso y en estado de shock, hice lo que tenía que hacer y partí corriendo a contarle al Jérôme que me preguntó como si fuera la pregunta más razonable del mundo ¿y tu qué agregaste? jajaja... eso no lo sabrán a menos que vengan a Leiden.
3. El almuerzo en el casino, lejos él almuerzo de casino más caro de nuestras vidas, para nunca más. Pero lo weird del caso, es que tenían todo un estante con lechecitas de todos los tamaños y sabores. Los viejotes peludos universitarios siguen tomando lechita al almuerzo ¿alguien se sigue preguntando cómo son tan altos los desgraciados?
4. Anoche en el supermercado (digo anoche porque estaba oscuro, deben haber sido como las 7) encontré esto. Weird!!!!!! Hojitas de parra EN LATA!!!!!!!
Eso es todo por hoy, de yapa, unas fotos de la facultad donde tengo clases los lunes, es el edificio viejo de la U, usado para ceremonias y exámenes de grado.
El salon para colgar los abrigos, obvio po
El patio de los decapitados
Mi pasillo
Esta última es para la Elvira, todavía me acuerdo como en una de nuestras primeras clases universitarias -nos sentábamos al lado- me miraste anonadada por no conocer a Paul Verlain. Fue un placer que me lo presentaras, me escribiste la Chanson d´automne (chamullada eso si, porque no te acordabas de todo) y me la volví a encontrar hace unos días, caminando por el centro. Esa cosa que les da a los holandeses por escribir poemas en las pareces.
domingo, 12 de febrero de 2012
Late in November
No me funcionó subir el video que quería, así que aquí está el link: http://www.youtube.com/watch?v=_vMe3zn4Sqc Esa es la canción que deberían estar escuchando mientras leen esto. Y pueden pensar que de alguna forma estamos cronotópicamente conectados por está canción, porque es la misma que yo escucho mientras escribo.
Es la canción de Snufkin, o Snussmumrik, uno de los personajes de los Moomin, de la finlandesa Tove Jansson. Son los libros con los que aprendí a leer y probablemente con los que me enamoré de viajar también.
Ahora un poco de la vida acá. Está todo congelado, es tan lindo ir a la U y encontrarse en cada canal con grupos de estudiantes o de niños patinando en el hielo. Hay toda una euforia al respecto que no es muy propia de la personalidad holandesa.
La primera semana de clases estuvo bastante relajada para mi, sólo tengo dos clases, así que fui a ver a la directora del master para preguntarle si puedo empezar a investigar para mi tesis por mi cuenta, y luego de conversar un rato (más bien una especie de exámen espontáneo) y recorrer toda mi malla académica, decidió que estoy sobrecalificada para el master que estoy haciendo y me va a cambiar al de investigación. Yo feliz, aunque significa quedarnos acá hasta septiembre 2013 en vez de enero, un invierno más. Para el Jérôme, en cambio, ha sido sumergirse en el descubrimiento de la horrible vida del estudiante de historia. Un libro por semana para cada uno de sus tres cursos, cada libro con su respectivo ensayo semanal. Pobrecito, acá lo veo tipeando en el computador un domingo en la tarde, mientras yo estoy en la camita escribiendo en el blog y viendo la nieve afuera (y comiendo nutella, obvio). Pero, como todo, es cosa de costumbre y de agarrar el ritmo, estoy segura de que a final de semestre va a ser un seco para escribir ensayos contra el tiempo, como yo y cada paper de análisis de textos hispanoamericanos. Ja.
En otras noticias, mañana nos pintan el departamento. Íntegro y gratis. Todo porque Jérôme es tan europeo. jajaja, siempre me acuerdo de haber escuchado varias veces que los chilenos no somos buenos para reclamar lo que nos corresponde, ej. no mandamos de vuelta la comida en el restorán aunque no sea lo que pedimos o esté mala, cosas así. Bueno, cuando llegamos al depto, teníamos un inventario y habían varias cosas que faltaban, yo las reclamé todas, pero el Yerón llegó al extremo de hacer venir al caretaker a que viera el depa y le mostró todas las manchas y las saltaduras de pintura (cómo les explico, con mis estándares de estudiante y con la cara del caretaker, no me hubiera atrevido a reclamar en absoluto) y con una diplomacia francesa del siglo XVIII, logró que la próxima fecha libre que tuviera el pintor, nos repintara el depto completito, jajaja. Lección aprendida, la próxima vez mando la comida de vuelta si no esta acorde.
Así pasan nuestros días invernales en Leiden. Pareciera que estuviéramos en lo más profundo de Inverlandia y fuéramos los únicos que se dan cuenta (no es que los holandeses no se abriguen, pero caminan por la calle sin ese dejo de sufrimiento que nos destaca a nosotros). En mis clases hay varias latinas, incluso me pareció ver a una chilena la semana pasada, voy a investigar más el asunto. Pero básicamente estudiamos, cocinamos, comemos, disfrutamos la ciudad hasta que el cuerpo aguante el frío y nos volvemos a la casa, donde siempre es un placer llegar.
mi facultad
Es la canción de Snufkin, o Snussmumrik, uno de los personajes de los Moomin, de la finlandesa Tove Jansson. Son los libros con los que aprendí a leer y probablemente con los que me enamoré de viajar también.
Ahora un poco de la vida acá. Está todo congelado, es tan lindo ir a la U y encontrarse en cada canal con grupos de estudiantes o de niños patinando en el hielo. Hay toda una euforia al respecto que no es muy propia de la personalidad holandesa.
La primera semana de clases estuvo bastante relajada para mi, sólo tengo dos clases, así que fui a ver a la directora del master para preguntarle si puedo empezar a investigar para mi tesis por mi cuenta, y luego de conversar un rato (más bien una especie de exámen espontáneo) y recorrer toda mi malla académica, decidió que estoy sobrecalificada para el master que estoy haciendo y me va a cambiar al de investigación. Yo feliz, aunque significa quedarnos acá hasta septiembre 2013 en vez de enero, un invierno más. Para el Jérôme, en cambio, ha sido sumergirse en el descubrimiento de la horrible vida del estudiante de historia. Un libro por semana para cada uno de sus tres cursos, cada libro con su respectivo ensayo semanal. Pobrecito, acá lo veo tipeando en el computador un domingo en la tarde, mientras yo estoy en la camita escribiendo en el blog y viendo la nieve afuera (y comiendo nutella, obvio). Pero, como todo, es cosa de costumbre y de agarrar el ritmo, estoy segura de que a final de semestre va a ser un seco para escribir ensayos contra el tiempo, como yo y cada paper de análisis de textos hispanoamericanos. Ja.
En otras noticias, mañana nos pintan el departamento. Íntegro y gratis. Todo porque Jérôme es tan europeo. jajaja, siempre me acuerdo de haber escuchado varias veces que los chilenos no somos buenos para reclamar lo que nos corresponde, ej. no mandamos de vuelta la comida en el restorán aunque no sea lo que pedimos o esté mala, cosas así. Bueno, cuando llegamos al depto, teníamos un inventario y habían varias cosas que faltaban, yo las reclamé todas, pero el Yerón llegó al extremo de hacer venir al caretaker a que viera el depa y le mostró todas las manchas y las saltaduras de pintura (cómo les explico, con mis estándares de estudiante y con la cara del caretaker, no me hubiera atrevido a reclamar en absoluto) y con una diplomacia francesa del siglo XVIII, logró que la próxima fecha libre que tuviera el pintor, nos repintara el depto completito, jajaja. Lección aprendida, la próxima vez mando la comida de vuelta si no esta acorde.
Así pasan nuestros días invernales en Leiden. Pareciera que estuviéramos en lo más profundo de Inverlandia y fuéramos los únicos que se dan cuenta (no es que los holandeses no se abriguen, pero caminan por la calle sin ese dejo de sufrimiento que nos destaca a nosotros). En mis clases hay varias latinas, incluso me pareció ver a una chilena la semana pasada, voy a investigar más el asunto. Pero básicamente estudiamos, cocinamos, comemos, disfrutamos la ciudad hasta que el cuerpo aguante el frío y nos volvemos a la casa, donde siempre es un placer llegar.
mi facultad
domingo, 5 de febrero de 2012
Hasta que nieva
Sentarme en el sofá, con las patas arriba de la mesa del living, tomando leche caliente con chocolate derretido dentro, escuchando a Agnes Obel mientras veo la nieve desde mi ventana llena de velitas no es algo que haga para darles a ustedes la sensación de postal nórdica. Es algo que se hace necesario. Como saben, los que ven las noticias o leen el diario, hace frío. Frío Polar. Así con mayúsculas. Y la palabra Hogar (home, heim, foyer, tehuis) cobra un nuevo significado. Ahora tengo uno, y está calientito acá adentro. Entre los pocos lujos que compramos en IKEA (lo demás son artículos de primera necesidad, como ropa de cama) están las velas que ahora iluminan la ventana. Comprar chocolate en el supermercado en esta fecha y con este clima, también es una necesidad, para que sepan. Para que sepan que igual se puede vivir sin niuno pero con amor y sopita y pan.
Hay tantas cosas que quería contarles desde la última vez que escribí. Y ahora tengo tiempo porque me quedé en la casa mientras el Jérôme se fue a ver el partido de rugby al pub del centro (tampoco a propósito para que se ustedes se rieran con la imagen matrimonial cliché) se me olvidan las cosas. Se mueren la cantidad de azucar que hay en mi chocolate caliente.
Por fin el azucar me subió a la cabeza, ahora si.
El cambio del hotel al departamento fue magnífico: salimos sólo un poquito tarde del hotel, cargando los kilos y maletas y bolsas de comida que habíamos juntado y llegamos justo a tiempo a nuestro edificio. Luego de las formalidades y llaves en mano, el marido, como si no hubiera cargado ya suficientes cosas, tiró las maletas y me cargó a mi a través del umbral de nuestro primer hogar. Para los que no saben la tradición se remonta a una leyenda celta que asegura prosperidad para el hogar si la novia no toca el umbral la primera vez que lo cruza. Estar adentro fue otra cosa. Igual sabíamos que era un departamento de estudiantes, no esperábamos ninguna maravilla: el resultado fue mejor y peor de lo que esperábamos: como lugar tenía mucho potencial, pero era lejos uno de los departamentos mas inmundos que hemos visto, y créanme, hemos visto varios de esos.
Ese mismo día tuvimos la brillante y maratónica idea de pegarnos el pique a Delft (20 minutos en tren) para ir a IKEA. Y fuimos, y después de casi 5 horas escogiendo con pinzas lo más barato y de al final de escoger todo sentarnos en el suelo como niñitos pobres a calcular cuanta plata gastaríamos antes de ir a pagar, tomamos el tren de las 20:15 de vuelta. Llegamos justo a tiempo para pasar al supermercado de la estación a comprar -también maratónicamente- todos los artículos de limpieza posibles, y unas ensaladas y partimos de vuelta al hogar, que todavía no merecía el nombre.
Los primeros tres días fueron básicamente limpieza. Pero de a poco hemos cocinado cada vez más: es increíble como una casa se convierte en un hogar mientras más uno cocina en ella. Es una cuestión super primitiva, tiene que ver con el fuego, los olores, los alimentos. La cosa es que ya se convirtió en un lugar habitable y habitado. Tal vez en un próximo post les muestre un "antes y después".
Buenas noches desde el frío polar.
Hay tantas cosas que quería contarles desde la última vez que escribí. Y ahora tengo tiempo porque me quedé en la casa mientras el Jérôme se fue a ver el partido de rugby al pub del centro (tampoco a propósito para que se ustedes se rieran con la imagen matrimonial cliché) se me olvidan las cosas. Se mueren la cantidad de azucar que hay en mi chocolate caliente.
Por fin el azucar me subió a la cabeza, ahora si.
El cambio del hotel al departamento fue magnífico: salimos sólo un poquito tarde del hotel, cargando los kilos y maletas y bolsas de comida que habíamos juntado y llegamos justo a tiempo a nuestro edificio. Luego de las formalidades y llaves en mano, el marido, como si no hubiera cargado ya suficientes cosas, tiró las maletas y me cargó a mi a través del umbral de nuestro primer hogar. Para los que no saben la tradición se remonta a una leyenda celta que asegura prosperidad para el hogar si la novia no toca el umbral la primera vez que lo cruza. Estar adentro fue otra cosa. Igual sabíamos que era un departamento de estudiantes, no esperábamos ninguna maravilla: el resultado fue mejor y peor de lo que esperábamos: como lugar tenía mucho potencial, pero era lejos uno de los departamentos mas inmundos que hemos visto, y créanme, hemos visto varios de esos.
Ese mismo día tuvimos la brillante y maratónica idea de pegarnos el pique a Delft (20 minutos en tren) para ir a IKEA. Y fuimos, y después de casi 5 horas escogiendo con pinzas lo más barato y de al final de escoger todo sentarnos en el suelo como niñitos pobres a calcular cuanta plata gastaríamos antes de ir a pagar, tomamos el tren de las 20:15 de vuelta. Llegamos justo a tiempo para pasar al supermercado de la estación a comprar -también maratónicamente- todos los artículos de limpieza posibles, y unas ensaladas y partimos de vuelta al hogar, que todavía no merecía el nombre.
Los primeros tres días fueron básicamente limpieza. Pero de a poco hemos cocinado cada vez más: es increíble como una casa se convierte en un hogar mientras más uno cocina en ella. Es una cuestión super primitiva, tiene que ver con el fuego, los olores, los alimentos. La cosa es que ya se convirtió en un lugar habitable y habitado. Tal vez en un próximo post les muestre un "antes y después".
Buenas noches desde el frío polar.
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