Advertencia: el post que sigue no es nice ni buena onda, es irrespetuoso, egoista, exagerado, escandaloso, en resumidas cuentas, un desahogo virtual: aquel tipo de error que le dio la fama a Mark Zuckerberg y que al resto de los mortales solo nos deja en ridiculo. Abstengase de leerlo si no es con un corazon compasivo.
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Es que a veces la planificacion de un matrimonio puede mas que yo misma. Y entonces dan ganas de quejarse, asi tal cual, cabra chica gritona.
Ademas, si pretenden que este sea un blog de mis aventuras y mi vida real aca no pueden pretender que no va a haber algun momento de enojo, frustracion o tristeza, porque claramente me pasan en la vida real (sino preguntele a mi fallecido computador).
Lo que pasa -la razon de ser de este estallido de queja emocional tan burgues de mi parte- es que a veces pienso que las diferencias culturales que no se notan casi nada entre Jérôme y yo se notan el doble o el triple con todo el resto del mundo que nos rodea (llamese familia, sociedad, familia, construcciones culturales distintas, dije familia ya?).
A veces pienso como cabra chica (buruesa) gritona y me digo que lo logico era casarse en Chile (si, de repente me baja todo el amor por la patria) donde conozco bien como funcionan las cosas, donde el verano es verano y no hay 50% de posibilidades de que llueva (los que van al matrimonio lleven paraguas porque es al aire libre), donde la gente del catering o el lugar en que te casas es la que limpia la escoba que queda y no tienes que ser tu la que se levanta al otro dia a las 7 a recoger lo que quedo del dia anterior.
Estoy en una etapa en la que nada es seguro y me colapsa no tener las cosas bajo control. El idiota del castillo (probablemente el heredero de la familia que hace siglos vivia en dicho lugar y que hace generaciones lo arriendan para mantenerlo vivo) no se digna a contestar los mails, y todo lo demas es un caos fantasma. Tenemos dos servicios de catering distintos porque uno es para el cocktail solamente y el otro para el almuerzo, pero no sabemos de donde vamos a sacar las sillas y las mesas y como armar el lugar en el que nos casaremos, y no tenemos sonidista porque el dj-todo incluido nos cobraba carisimo y de donde sacamos microfonos y parlantes y todo eso y como lo enchufamos a los arboles (tiene que haber algun sistema; no es la primera vez que hacen eventos en el exterior). No hay nadie que arme y desarme el "set" asi que es hagalo usted mismo la cosa.
Y por ultimo tal vez los franceses estan acostumbrados a esto, pero pienso en los chilenos que van al matrimonio de la pau (que para el caso de muchos adultos no es ni siquiera la pau sino la hija del juanalberto y la elida - o sea que los que quedan mal si algo sale mal son ellos, y de verdad no quiero que queden mal), y el resto de nuestros amigos internacionales que van a hacer el esfuerzo de pegarse el pique a francia, todos ellos se van a encontrar con algo probablemente tan diferente a lo que se imaginan - el lado b de los cuentos de hadas (me imagino el nivel de estres de la hada madrina preparando el matrimonio de la cenicienta).
Pero lejos lo peor de lo peor es que todo esta en frances. Y si; claro, yo me manejo -hasta me peino- con el frances en contextos sociales buena onda, pero no cuando se trata de conseguir que te pesquen el castillo, los caterings, el fotografo, el peluquero, los invitados que quieren la lista de todos los hoteles y como llegar y date la vuelta y cachipun. Entonces la novia zen se me va al carajo. Y me agoto.
Y termino con una explosion de verborrea. Cual cabra chica gritona.
ps: la falta de tildes y horrorosa ortografia se deben cienporciento al teclado frances, ja.
martes, 20 de marzo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
catàstrofe
Ayer asesiné a mi compu. A sangre fria. Fue un crimen pasional, no premeditado. Y ahora sufro las consecuencias. Una de ellas es tener que escribir desde el compu del Jérôme, que tiene las teclas cambiadas y los acentos raros.
Quieren que, cual reportaje de chilevision, les cuente los detalles sangrientos del delito? Voy a suponer que si.
Acabàbamos de almorzar, conversando entre relajados y euforicos lo genial que era la banda Queen, y luego yo me fui al bagno a prepararme para ir a la biblioteca (donde, viernes en la noche, nos quedamos hasta que nos echaron, a las 00 horas - para los que no saben hacer la pre).
Desde el bagno escuché como el Jérôme buscaba musica en youtube, era logico, iba a poner Queen... segundos después, el horror! no era Queen lo que sonaba, sino "I'm sexy and I know it" y fue inexplicable lo que me paso... al principio como broma le gritaba desde adentro qua callara esa porqueria (no porque la cancion en si sea tan detestable, yo misma he visto los videos chistosos aue suben a youtube con ese ritmo, sino porque yo esperaba Queen o semejante y ahi la diferencia si es abismal). Como él seguia riéndose de mi ataque de rabia, el enojo que partio siendo broma se hizo cada vez mas real hasta qu me converti en una especia de Hulk, sali del bagno de forma intempestuosa, agarré el compu y le puse pausa al video (oh, si tan solo me hubiese detenido ahi), luego miré al Jérôme con mi mirada de furia y lava y le dije "I'm really angry now" y cerré el compu tan fuerte que retumbo hasta el segundo piso, despues lo semi-tiré en la mesa. Entre la risa neurotica del pobre volvi al bagno y eventualmente me destransformé, Hulk se fue y aparecio la Paulina. Pero ya era demasiado tarde, cuando intenté prender el compu después de eso fue como si mi pequegno me dijera "mama humana, por qué te desquitaste conmigo, por qué no le pegaste un charchazo en la cabeza a tu marido?" Y no prendio mas.
Ahora solo me queda esperar una posile resurreccion a manos de Teddy, nuestro amigo computin, sino, rogar para que al menos el disco duro se salve y prepararme para una larga temporada de computadores publicos.
Deberia escribir una traedia griega sobre mi propia hybris y todo eso.
ps: no me quejo si me donan un laptop nuevo, de preferencia un macbook air -ustedes saben a quienes esta dirigido este mensaje-.
Quieren que, cual reportaje de chilevision, les cuente los detalles sangrientos del delito? Voy a suponer que si.
Acabàbamos de almorzar, conversando entre relajados y euforicos lo genial que era la banda Queen, y luego yo me fui al bagno a prepararme para ir a la biblioteca (donde, viernes en la noche, nos quedamos hasta que nos echaron, a las 00 horas - para los que no saben hacer la pre).
Desde el bagno escuché como el Jérôme buscaba musica en youtube, era logico, iba a poner Queen... segundos después, el horror! no era Queen lo que sonaba, sino "I'm sexy and I know it" y fue inexplicable lo que me paso... al principio como broma le gritaba desde adentro qua callara esa porqueria (no porque la cancion en si sea tan detestable, yo misma he visto los videos chistosos aue suben a youtube con ese ritmo, sino porque yo esperaba Queen o semejante y ahi la diferencia si es abismal). Como él seguia riéndose de mi ataque de rabia, el enojo que partio siendo broma se hizo cada vez mas real hasta qu me converti en una especia de Hulk, sali del bagno de forma intempestuosa, agarré el compu y le puse pausa al video (oh, si tan solo me hubiese detenido ahi), luego miré al Jérôme con mi mirada de furia y lava y le dije "I'm really angry now" y cerré el compu tan fuerte que retumbo hasta el segundo piso, despues lo semi-tiré en la mesa. Entre la risa neurotica del pobre volvi al bagno y eventualmente me destransformé, Hulk se fue y aparecio la Paulina. Pero ya era demasiado tarde, cuando intenté prender el compu después de eso fue como si mi pequegno me dijera "mama humana, por qué te desquitaste conmigo, por qué no le pegaste un charchazo en la cabeza a tu marido?" Y no prendio mas.
Ahora solo me queda esperar una posile resurreccion a manos de Teddy, nuestro amigo computin, sino, rogar para que al menos el disco duro se salve y prepararme para una larga temporada de computadores publicos.
Deberia escribir una traedia griega sobre mi propia hybris y todo eso.
ps: no me quejo si me donan un laptop nuevo, de preferencia un macbook air -ustedes saben a quienes esta dirigido este mensaje-.
domingo, 11 de marzo de 2012
práctica y gimnasia
Afuera de mi ventana hay una pequeña callecita. No es para autos, es un pasaje interior que conecta con... no sé en realidad, porque nunca he ido a ver. De vez en cuando pasa algún vecino en bici o el caballero que limpia con sus bolsas de basura. Pero a veces, cuando llego a la casa en el momento oportuno, tengo el privilegio de ver a las señoras musulmanas. Son dos o tres señoras (edad mamá para los que cachan) que con sus velos y vestidos se suben arriba de sus bicicletas y... practican. Le dan vuelta al edificio una y otra vez, un poco desconfiadas al principio, despacito. Hasta que agarran el ritmo y se las ve más relajadas, hasta el próximo movimiento brusco que las saca del equilibrio y así por harto rato. Me imagino que practican antes de que sus hijos lleguen del colegio, en lo que en Chile se conoce como "la hora de la telenovela" (las de después de almuerzo, en mi época "Esmeralda" y "la usurpadora" que, a propósito, ahora veo por internet cada vez que plancho).
Es bien genial mirar por la ventana a esta hora, por ejemplo, ahoritita se acaban de perder una pareja de niños asiáticos (estaban muy lejos como para clasificarlos por país) paseando a un gato... con correa. El pobre animal se veía tan absurdo que creo que él mismo se daba cuenta que así no es la cosa.
Ok, han pasado algunas horas desde lo de la ventana. Entre medio vi una pésima película de suspenso/terror, sola, obvio y oscureciendo, porque cuándo sino. Y ahora pienso en todas las cosas que he pensado escribir durante todos estos días en que no he escrito: esto del blog se hace más subconciente de lo que uno quisiera. Cada vez que me pasa algo interesante o digno de contar o algo que me llama la atención me pillo a mi misma redactándolo en mi cabeza, escribiéndolo en el blog imaginario - rara vez llega al real.
Verbigracia: una de las cosas más geniales de vivir juntos son las conversaciones zombies que tenemos a las 7:30 de la mañana con el Jérôme, mientras yo hago como que me levanto y él se va a saludar a su verdadera amada: la máquina de café. Hoy mientras buscaba que ponerme, admiraba lo estoico de hacer ejercicio cada mañana, sin profe que lo obligue, sin ser parte de esa nauseabunda campaña del verano sin polera, solo por el placer de ejercitarse. Todo lo que es vivir en carne propia eso del mens sana in corpore sano... todo lo que a mi no se me da.
Luego de nuestra conversación zombie del día, sobre mi incapacidad para hacer gimnasia de forma conciente, en un equipo o gimnasio o algo así -dejando de lado el baile, obvio- me quedé pensando en el colegio. Ultimamente he tenido muchos sueños con gente del colegio, ayer mismo soñé con una compañera. Y me puse a pensar en los años de colegio y las diferentes etapas que tuvo esa horrorosa y épica asigntura, educación física, en mi vida.
Primero fue el miedo.
Probablemente no desde el principio, no tengo recuerdos de kinder o primero básico... pero yo creo que como en segundo le empecé a tener terror a los días de E.F. Sobre todo por la pelota maldita de las "quemadas": ese juego diabólico en el que tus compañeritas (minutos antes dulces angelitas jugando con sus barbie-pocahontas) tratan de atravesarte con una pelota que de suave no tiene nada. Esa mezcla de satisfacción y pánico que me daba al quedar de las últimas (por esquivar la pelotita a toda costa), sabiendo que tenía el orgullo de ser sobreviviente y al mismo tiempo sintiendo como cada vez la pelota volaba con más fuerza, más decisión, más intención aniquiladora. Uf! qué rápido aprendí a atravesarme en el camino de la pelota de las primeras, cuando los golpes todavía son piadosos, e irme al lado opuesto a conversar con otras tan astutas como yo.
Los gritos de las profesoras insistiendo en un set más de abdominales o una vuelta más a la cancha no eran nada comparado con esa instrucción básica e instintiva en el modelo neoliberal que eran las competencias. Competencias y equipos para todo, la ley del más fuerte. El reinado del más fuerte, bajo quien el resto éramos súbditos implorando no ser dejados a la humillación del último lugar. Me gustaría mirar hacia atrás y pensar que desde mi niñez mis actos eran statements en contra del modelo económico imperante, pero la verdad es que simplemente era mala para gimnasia. Cabra chica flaca y chascona, sonándose con la manga del chaleco y mirando el cielo después de correr las infinitas vueltas a la eterna cancha, para ver esos fantasmitas blancobrillantes que se ven después de correr vueltas infinitas por canchas eternas.
Los fantasmitas los seguí viendo hasta cuarto medio, para los que se preguntan.
Es bien genial mirar por la ventana a esta hora, por ejemplo, ahoritita se acaban de perder una pareja de niños asiáticos (estaban muy lejos como para clasificarlos por país) paseando a un gato... con correa. El pobre animal se veía tan absurdo que creo que él mismo se daba cuenta que así no es la cosa.
Ok, han pasado algunas horas desde lo de la ventana. Entre medio vi una pésima película de suspenso/terror, sola, obvio y oscureciendo, porque cuándo sino. Y ahora pienso en todas las cosas que he pensado escribir durante todos estos días en que no he escrito: esto del blog se hace más subconciente de lo que uno quisiera. Cada vez que me pasa algo interesante o digno de contar o algo que me llama la atención me pillo a mi misma redactándolo en mi cabeza, escribiéndolo en el blog imaginario - rara vez llega al real.
Verbigracia: una de las cosas más geniales de vivir juntos son las conversaciones zombies que tenemos a las 7:30 de la mañana con el Jérôme, mientras yo hago como que me levanto y él se va a saludar a su verdadera amada: la máquina de café. Hoy mientras buscaba que ponerme, admiraba lo estoico de hacer ejercicio cada mañana, sin profe que lo obligue, sin ser parte de esa nauseabunda campaña del verano sin polera, solo por el placer de ejercitarse. Todo lo que es vivir en carne propia eso del mens sana in corpore sano... todo lo que a mi no se me da.
Luego de nuestra conversación zombie del día, sobre mi incapacidad para hacer gimnasia de forma conciente, en un equipo o gimnasio o algo así -dejando de lado el baile, obvio- me quedé pensando en el colegio. Ultimamente he tenido muchos sueños con gente del colegio, ayer mismo soñé con una compañera. Y me puse a pensar en los años de colegio y las diferentes etapas que tuvo esa horrorosa y épica asigntura, educación física, en mi vida.
Primero fue el miedo.
Probablemente no desde el principio, no tengo recuerdos de kinder o primero básico... pero yo creo que como en segundo le empecé a tener terror a los días de E.F. Sobre todo por la pelota maldita de las "quemadas": ese juego diabólico en el que tus compañeritas (minutos antes dulces angelitas jugando con sus barbie-pocahontas) tratan de atravesarte con una pelota que de suave no tiene nada. Esa mezcla de satisfacción y pánico que me daba al quedar de las últimas (por esquivar la pelotita a toda costa), sabiendo que tenía el orgullo de ser sobreviviente y al mismo tiempo sintiendo como cada vez la pelota volaba con más fuerza, más decisión, más intención aniquiladora. Uf! qué rápido aprendí a atravesarme en el camino de la pelota de las primeras, cuando los golpes todavía son piadosos, e irme al lado opuesto a conversar con otras tan astutas como yo.
Los gritos de las profesoras insistiendo en un set más de abdominales o una vuelta más a la cancha no eran nada comparado con esa instrucción básica e instintiva en el modelo neoliberal que eran las competencias. Competencias y equipos para todo, la ley del más fuerte. El reinado del más fuerte, bajo quien el resto éramos súbditos implorando no ser dejados a la humillación del último lugar. Me gustaría mirar hacia atrás y pensar que desde mi niñez mis actos eran statements en contra del modelo económico imperante, pero la verdad es que simplemente era mala para gimnasia. Cabra chica flaca y chascona, sonándose con la manga del chaleco y mirando el cielo después de correr las infinitas vueltas a la eterna cancha, para ver esos fantasmitas blancobrillantes que se ven después de correr vueltas infinitas por canchas eternas.
Los fantasmitas los seguí viendo hasta cuarto medio, para los que se preguntan.
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