Esa es una de las pocas cosas que te hacen notar que estás en un
país nórdico. Hay luz aún a las 11pm. Es hermoso, y despues llueve, y
después no. Las cuatro estaciones en un día.
Pero sin Vivaldi.
No sé si te acuerdas de uno de los cuentitos que escribí cuando
chica (hace casi diez veranos, maldición) pero mi vida acá se parece un
poco.
No me casé con un músico, es verdad, pero el resto es
ignominosamente similar. No necesitamos tele porque la vista es
envolvente y la ventana generosa.
Él se pasa todo el día en la
biblioteca y yo vagabundeo por distintas partes de la ciudad -y las
ciudades cercanas también-.
Y la bicibleta en un país de bicicletas es
como volar.
Olvídate del metro o el transantiago, cierras los ojos
arriba de tu bicicleta y abres las manos y te tomas todo el aire del
verano, hasta el conchito.
Y te relames de gusto las estrellas y los
canales que cruzaste.
Después de veinte tormentas que te calleron encima y te trataron de
botar de la bici, la 21 y las siguientes son solo refrescos.
Un poco más
denoche enforma líquida para tomar al vuelo.
Un nocturno infantil
acá nunca es de día.
incluso cuando es de día es de noche
pero una noche con luz que no se acaba
un sol testarudo que no termina de ponerse jamás.
qué bello Pau, me transporto
ResponderEliminarBkn y bello :)
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