martes, 1 de marzo de 2011

Sacar la vuelta

Cuando era chica y me aburría en el colegio, me volaba imaginándome cómo iba a ser mi vida de universitaria. Hacía que las horas pedagógicas pasaran más rápido jugando a que en realidad estaba en la universidad estudiando lo que yo quería, con amigos muy cool, y con una carpeta siempre en las manos, igualito a los comerciales de la tele.
Bueno, ya terminé la U y hay una cosa que ha permanecido todos estos años (más allá de la similitud -o falta de- de mi vida universitaria real con la que yo me imaginaba), que es mi extraordinaria habilidad para sacar la vuelta. Claro, en el colegio sacaba la vuelta soñando con la vida "haz todo, haz nada" de sprite. Ahora saco la vuelta escribiendo blogs, planificando el resto de la semana, conversando con mi mamá (de hecho, se podría decir que la gran relación que tenemos este año tiene mucho que ver con que yo tuviera que escribir mi seminario de licenciatura y, obviamente, nunca tuviera ganas de hacerlo).
¿De qué exactamente estoy sacando la vuelta estos vertiginosos días?
Mayomente de preparar el IELTS, famoso examen de inglés que me abrirá las puertas a Holanda, y que tengo que rendir en dos días.  Y me da tanta lata estudiar lo miiiismo que estudié por catorce años en el colegio que prefiero ponerme nerviosa pensando si me habrá ido dignamente bien en el test de suficiencia de español que hice para postular al flamante cargo de profesora de español como lengua extranjera. O sentándome a leer las más de 500 páginas de "The Power Issue" de Vogue con el que mi mamá acaba de aterrizar desde USA.
Horror, yo sé. Lo largo de este post es lo que llevo sacando la vuelta deplorablemente.
Ya, me voy a estudiar. Mentira, me voy a comer algo y después esperar a que llegue mi Jérôme con su traje de paco-de-punto y me obligue a estudiar.

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