Los que conocen esrte refrán seguro ya me imaginan comiendo caracoles... bien hecho. Claro que comí caracoles, era una de las venganzas que Jérôme venía planeando hace mucho tiempo (desde que yo le dije que el manjar era el elíxir de los dioses .quién se iba a imaginar que al único gringo al que no le gustara sería él-.
He aquí los caracoles -escargots.
El Jérôme saboreando el momento de su venganza, feliz tomándome fotos mientras yo sorbeteaba uno de los animalitos
Pero el tiro le salió por la culata, porque estaban bieen ricas las cochinadas!
Me gusta esto de contar historias con fotos, así que voy a seguir...
Un día antes de los escargots, estábamos de vuelta de Ikea, listos para descansar antes del aperó, cuando de pronto se cortó la luz... Lo más normal del mundo en Chilin, y pero cuando tu casa funciona en un 99% en base a la electricidad, puede ser un problema. Así fue como pasamos la tarde sin luz, cocina, calefacción, sin cerrar las persianas, sin agua caliente, etc. Pero como los bretones son buenos para sobrevivir, nos abrigamos e hicimos un aperó bien romántico a la luz de las velas. Y justo antes de cenar, se hizo la luz.
Para los que no la conocen, la casita en la pradera de Jérôme. Otro día voy a subir un detalle de la estatua chiquita en la puerta, con su respectiva leyenda, que es muy buena.
Ayer en la tarde nos reunimos con el compipa de Jérôme, Julien, que además es su testigo para el civil, y nos fuimos a recorer el centro de la ciudad. En la catedral -que está mal construida y cuya nave central se fue enchuecando con los años hacia la izquierda de la primera cámara- había un pesebre "a la bretonne" super choriflai. Si se fijan en los trajes, son los típicos de esta zona.
Uno de los canalitos que cruzan el centro. Es realmente encantador el pueblito (ya, ciudad chica pa que no me reten), y lo pasamos muy bien con Julien, incluso me gané una agenda gratis en una librería :)
Pero, no todo fue fabuloso, porque esa misma tarde, a las 6:30 venían a tomar aperó los abuelos paternos de Jérôme (el abuelo y su pareja mejor dicho), a quienes no había tenido el placer de conocer hace dos años, porque mi chancho no quería que me enfrentara tan pronto al "lado denso de la familia".
Bueno entre la lluvia y el viento se imaginan lo linda que me veía cuando a las 6 en punto, el auto de Julien se estacionó al frente de la casa de mi amor. Un segundo y medio después llegó otro auto: los abuelos temidos. Yo con cara de espantapájaros latino, pero sacando toda la Grace Kelly que llevo dentro aperré nomás. En realidad al menos la primera impresión no fue para nada como Jérôme me los pintaba.
Una vez que entramos comenzó el show. Nos sentamos en el living y de pronto me teletransporté a esas juntas adolescentes en las que lo único que hay en la mesa son botellas de copete, solo que la única diferencia era que estas eran botellas caras. 3 botellas de champagne después y varias de otras cosas que no conozco, yo me esforzaba como nunca por seguir las tres líneas de conversación simultáneas, pero al mismo tiempo al no ser el "elemento extranjero" a la casa, se creo una complicidad especial entre los papás del Jérôme y yo. All in all, la velada no sailó nada mal. Al caballero me lo gané hablándole de los vinos chilenos, y la señora comparte mi afición por Sissy y por Grace Kelly, así que diría que basntante bien. Obviamente quedaron muy invitados al matrimonio civil (que ahora le incluye cócktail, y grabación con subida al blog posterior).
Terminamos la noche medio mareados, comiendo pizza como cualquier familia que acaba de salir de una velada agotadora.







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