jueves, 23 de febrero de 2012

Giselle la gazelle

El Jérôme tiene hace años una manía al nombrar mis cosas: tiene que rimar. Así, mi primera orquídea se llamó "Dorothée l´orchidée", mi segunda bicicleta alemana "Marinette la bicyclette", y un largo etcétera.
El otro día una compañera del master me dio una página muy buena dónde los holandeses compran y venden sus cosas, la gracia es que las bicicletas (que en una ciudad universitaria como Leiden se acaban cada comienzo de semestre y son bastante caras) son variadas y baratas. Así fue como terminamos en una aventura a un lugar llamado "Zoetemeer" en búsqueda de mi nueva bici. Y la encontramos, y el dueño es una de las personas más altas que he visto, por suerte la bici era de su esposa, que es un poco mas baja (igual tuvimos que bajar el asiento hasta el tope para que yo no me cayera cada 5 minutos). Nos volvimos en tren con bici incluída, que se llama por supuesto "Giselle la gazelle" (Gazelle es una marca de bicis bastante popular por acá).

Ayer fue mi primer día en bici. Al mismo tiempo, era el día de mi presentación de un texto sobre política y positivismo en el Chile de mediados del s.XIX. Ahora, ¿qué tiene eso de importante? Que el profesor a quien presentaba el texto es el mismísimo director de la comisión de admisión al research master, el programa al que la directora del depto. de literatura me está empujando. Tener la aprobación de ella es como tener el trámite listo, pero igual tengo que pasar por todos los canales burocráticos pertinentes, que incluyen a mi profesor.

Por eso era tan necesario impresionarlo -que me pusiera en su mapa mental para cuando le llegue la carta oficial pidiendo mi "ascenso"-.

Lo mejor de mi primer día con Giselle fue lejos la bibicletada bajo la lluvia contra el viento. Resulta que después de la u nos íbamos a juntar con nuestro grupo de estudio bíblico, y, como siempre, nos perdimos para llegar a la casa de Danielle. Perderse es una cosa, pero perderse en bici, con lluvia en tu cara y el viento que te -literalmente- lleva de un lado a otro es otra muy distinta. Eventualmente dimos con la casa, y de hecho tuvimos una tarde bacán. A la salida, bajo la lluvia torrencial, me esperaba un regalo en la vereda: alguien había decidido deshacerse de sus muebles viejos y ahí estaba, esperandome, el velador que tanto necesitaba y que no me había comprado en ikea. Lo subí arriba de la bici y me lo traje pedaleando todo el camino. El Yerón me daba ánimos desde su bici. Y me sentí, por primera vez en Holanda, heróica, así, pedaleando contra viento y lluvia con un velador amarrado en la parte de atrás de la bici que se me enterraba en la espalda y no me dejaba sentarme bien.

De verdad es bacán sentirse tan héroe, lograrlo -aunque ese "lo" sea algo nimio e insignificante- y para que decir que ahora amo mi velador, y mi bici. Y sigo con un dolor de los mil demonios, como le escuché decir alguna vez a mi tata Emilio.

Ahora me espera un ritual que casi nadie entiende, pero las que sí, lo entienden a concho: hacerse un té, comerse una barra entera de chocolate y ver The Sound of Music. Así nomás la cosa.

1 comentario:

  1. Y que paso en la presentacion??? Amiga, espero que sigan en las europas hasta despues de sept 2013, pues creo que encontre mi universidad soñada para el master y esta en ese continente!
    Un besito

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