Y en una milésima de segundo darse cuenta de que las llaves de la casa siguen adentro, colgadas
-imperturbables- en el llavero que nos regalaron los Collins. Rayos! rayos, rayos, rayos! Y una con una polera larga y unas pantys y el polerón del Jérôme y las botas peludas. Y el canasto para ir a buscar la ropa a la sala de lavar, lógico, porque a eso iba.
Catástrofe. sust. f. : quedarse afuera de la casa sin celular, sin saberse de memoria ningún teléfono, sinrecordar en qué número vive mi nueva amiga, sin poder salir afuera a ver si anotó su nombre en el timbre.
Por suerte hoy es uno de los contados días en que la oficina del caretaker abre, justo una hora depués de la catástrofe. Y en una situación de aquellas en que uno se queda como un poquito lelo los primeros segundos, sin saber qué hacer, mi primera idea fue subir al primer piso a ver si la ropa estaba lista. Luego, seguir subiendo hasta el tercero -donde vive mi amiga de la lavandería- miré cada puerta buscando alguna señal de su presencia, pero nada. Ante la verguenza de tocar todas las puertas y la posibilidad de que no estuviera, me di por vencida y bajé, derrotada, a la planta baja. De pronto, recordé al vecino de al lado, a quién había visto salir el otro día de su depto y a quién, por suerte, había saludado de lo más amable. Toqué la puerta con los dedos cruzados: me abrió con el cepillo de dientes en la boca y un hilito de pasta de dientes cayéndole por la barba. Le expliqué quién era y mi situación, y me pasó amablemente su teléfono. Dos pasos más allá (camino a la puerta del caretaker, para ver su número de celular) me doy cuenta de que el telefono está en chino. Si, en chino, pero mi vecino no es chino -o sea, no tiene cara de chino- En ese mismo momento el se da vuelta y me dice "espera, mi teléfono está en chino". Lo desbloquéa y logro llamar al caretaker: no, me tengo que esperar una hora a que se abra la oficina porque estamos en un país desarrollado donde la gente no se anda olvidando de sus llaves, tercermundista. Mentira, jaja, no me dijeron eso, pero pudieron haberlo hecho porque igual tuve que esperar una hora. Ah, y mi vecino es italiano -pero sin cara de chino, más con cara de aleman u holandés-.
De vuelta a la sala de lavar, donde hay un sillón que siempre miré con asco -porque esa es la sala de lavar más inmunda que he visto en mi vida- pero ahora el sillón tenía un nosequé provocador, que me compelía a olvidar mis prejuicios de higiene y sentarme de una vez por todas, si igual era mejor que el suelo y me esperaban unos 57 minutos.
Varias personas entraron y salieron, ropa sucia, ropa mojada, ropa seca, repetir. En eso entró una chica a quién ya había visto. Me preguntó algo o me saludó no sé y mientras yo no ponía mucha aención, pasó algo tan Alice in Wonderland, tan -nombre de esos monitos en que la protagonista hablaba con los animales mientras los papás recorrían africa-: la chica esta me habló en español. Pero yo no estaba poniendo atención y no estaba segura de habérmelo imaginado o no. La miré con cara de itiota tres segundos y medio, doblé la cabeza a la derecha, y le pregunté -cómo si fuera lo más improbable del mundo- "¿me hablaste en castellano?" Ella se rió y me dijo que sí, yo le expliqué que pensé que estaba alucinando. Luego, como buenas latinoamericanas, nos pusimos a conversar por unos 45 minutos.
Lo peor ya había pasado: en unos minutos estuve frente a la señora amable de la oficina y ella me abrió la puerta, y me contó que -por muy holandesa que fuera- ella también se había quedado afuera una vez.
Así que la historia de hoy tuvo un final feliz, y pude volver al hogar a hacer las cosas que la gorda hace. Pero algo me dice que no todos ustedes conocen el estereotipo de la gorda.
gorda, la. sust. f., vocat.: dícese de la mujer casada que pasa la mayoría de su tiempo en casa, en el starbucks, en el mall o en el gimnasio. Se caracteriza por conducir un tipo de vehículo exesivamente grande y particularmente difícil de estacionar. Tiene varios hijos o se las arregla para que la vean con varios críos en el auto, en el supermercado (Jumbo) o similares.
Mi situación en realidad no es tan dramática, pero la verdad es que mientras dure este semestre en que solo tengo dos cursos (que, digámoslo, son bastante fáciles) y no encuentre trabajo, tengo demasiado tiempo libre. Aquí sus sugerencias:
¿Eliza Thornberry?
ResponderEliminarMe sorprende qué rápido pasó de ser el "diario secreto -no tanto- de la novia" a "la vida de la gorda". Debo admitir que lo asumiste antes de lo que hubiera esperado, sobre todo considerando que aún te faltan los hijos y el auto grande para cumplir con todos los requisitos que te acrediten como una gorda. Supongo que, con el tiempo libre que dices tener, te estarás ocupando en completarlos.
ResponderEliminarFuera de broma, ¿no participabas de un coro en Heidelberg? Podrías buscar alguno en tu ciudad: debe ser más fácil ahora que entonces, por lo populares que se han vuelto los coros a causa de Glee. Si no, pucha Pau, estás en una universidad (europea): debe haber algún curso bacán por ahí al que te puedas dedicar, ¿no?
no, no, no, no me vengas a cambiar los términos, la descripción que tu das de "gorda" es lo que gracias a Tanya Bra... todos conocemos como "la señora de beige" o me vas a decir que la señora que conduce ese auto gigante haciendo taco en el estacionamiento de mall a las 11 am después de dejar a sus 25 hijos en un colegio de curas/monjas no viste de beige!
ResponderEliminarjajajaja gracias chikiza! estuve a punto de corregir a la Pauli myself. Es cierto, esas son las señoas beige porque admitamoslo, el apelativo gorda/gansa is soooo 90s!
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