Mis queridos lectores fantasmas:
Estoy de vuelta. Yo sé que no soy la más fiel de las blogueras, pero es que a veces me gana el resto de las cosas -lo cual no es tan malo si consideramos que es mejor vivir la vida que vivir posteando sobre ella-. En todo caso volví, y como este año mi única resolución es la disciplina, van a tener la lata de leerme una vez por semana (al menos), cada lunes. Espera, hoy es martes... si bueno, ayer llegué a Leiden después de 24 horas de viaje así que hoy cuenta como lunes, ¿ya?
Igual una de las consecuencias de tener un blog con la intención de ser constante es que hay veces en las que me sorprendo a mi misma pensando en blog. ¿Cómo es eso? Es un poco como lo que pasa con Instagram a mis amigos hipsters (porque obvio yo no soy una de ellos, prueba viviente es que desde que mi iPod decidió volverse contra mi y poner la pantalla en blanco hace como 6 meses, he vivido de lo más feliz y tranquila sin mi iGadget y sin withdrawal syndrome), vuelvo al caso, eso de que cada vez que vez algo choriflai o interesante ya no lo disfrutas en sí, sino que disrutas la potencia de su aparición en tu pantallita de Instagram (o anstagggam como pronuncia mi hermanita fracesa).
La cosa que me pasa, como decía antes de que me llamara una amiga desde Chile -cuya vida es la misma pero opuesta a la mía-, es que me sorprendo a mi misma pensando como narrador. De hecho narrando en mi cabeza lo que voy a escribir en el blog, narrando la experiencia como va a ser leída en un futuro incierto por ustedes fantasmas. A eso le llamo pensar en blog. Creo que de esa forma también se puede mirar en Instagram o vivir en Facebook.
Cumplo con mi deber. Saco este post a la luz en unos segundos porque es tarde y mañana en la mañana y todo eso. Les dejo uno de mis recuerdos favoritos de Julio:

Bueno, espero lo que viene :) Abrazos para ti y Jerome.
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